Sin extranjeros, la mayoría de los hoteles cerrarán a principios de septiembre

El sector es pesimista con respecto al otoño, ya que la previsión es que para octubre desaparezcan casi por completo los touroperadores

JULIO VALDIVIA ROQUETAS DE MAR

Finalizando el mes de agosto, el sector turístico de la provincia afronta los últimos coletazos de la temporada de verano, en la que una vez más los datos han sido muy positivos en general tanto en ocupación como en ventas, aunque en el principal destino de la provincia, Roquetas de Mar, hay diferentes opiniones a la hora de considerar si el verano de este año ha sido mejor o peor que el pasado.

En lo que todos los consultados coinciden es en señalar la incertidumbre que se presenta para septiembre y el otoño, fechas en las que en un año normal de los últimos años prepandemia, los turistas extranjeros alargaban la temporada en algunos hoteles, llegando los vuelos incluso hasta noviembre, cuando ya empezaban a llegar los visitantes del Imserso.

Este año el Imserso preocupa mucho en el sector, ya que el incremento de costes hace que los hoteles estén planteándose renunciar a estos viajeros a menos que se actualicen las tarifas, algo que no parece que vaya a ocurrir. Mientras tanto, los turoperadores, que siguen teniendo operativas más reducidas que antes de la covid, no alargarán mucho sus vuelos y sin ellos, los turistas extranjeros dejarán de llegar.

«Los turoperadores no quieren arriesgarse, a un turoperador le cuesta mucho trabajo montar sus operativas, con el riesgo de no tener asegurada la venta de plazas», se lamentó el presidente de la Asociación de Promotores Turísticos de Roquetas de Mar, Francisco García, que lleva tiempo trabajando en el objetivo de conseguir atraer vuelos regulares a la provincia, que considera fundamentales para mantener un flujo de viajeros durante todo el año y que incluso pueden servir para animar a los turoperadores a vender algunos paquetes en momentos del año en los que por su escaso número no permiten mantener sus propios vuelos.

García recordó el caso de otros destinos de costa como Málaga o Alicante, que gracias a la gran cantidad de vuelos regulares en sus aeropuertos aguantan mucho mejor los meses de invierno. «Si hubiera vuelos regulares la situación sería diferente», comentó convencido de la competitividad como destino de la provincia, por su buena planta hotelera, su clima y sus buenos precios.

Mientras llegan esos vuelos regulares, el destino turístico de Almería y particularmente de Roquetas de Mar queda en manos del turista nacional, que se concentra casi en su totalidad en los meses de verano, y los turoperadores, que desde la covid no terminan de despegar y han dejado de operar en su mayoría en los meses de primavera y otoño por el momento, de hecho, algunos ya admiten que el refuerzo de sus operativas, de ser la situación propicia, se producirá en 2024.

Este año los vuelos a otros países empezarán a reducirse en breve y para finales de octubre habrán desaparecido casi por completo, según explicó Santos Hernández, gerente de Almericar, empresa dedicada al alquiler de vehículos, que es uno de los mayores conocedores de las operativas de los turoperadores al tener acuerdos con casi todos los que trabajan en la provincia.

Hernández aseguraba ayer a IDEAL que a partir de finales de octubre únicamente quedará operando en la provincia TUI con un vuelo semanal, pero dejarán de trabajar entre septiembre y octubre según el caso, el resto de turoperadores, como Luxair, Sunweb, Jet2 o Fishair, especializados en los mercados luxemburgués, holandés, británico y checo-eslovaco, respectivamente.

En cuanto a este verano, comerciantes y hosteleros coinciden en señalar la escasa presencia de extranjeros, al menos comparada con los últimos años anteriores a la pandemia, aunque sí ha habido alguna variación, los belgas antaño entre los grupos más numerosos, se han reducido considerablemente, y este año se han visto más franceses de lo normal.

El Imserso está en el aire por la inflación y el incremento de costes en los hoteles

La tabla de salvación tradicional del sector turístico de Roquetas de Mar en los meses de invierno, el Imserso, llegará este año cargado de incertidumbre. El incremento de costes como consecuencia de la inflación ha reducido tanto los márgenes de los hoteles que hace que muchos de ellos se estén planteando si merece la pena abrir en los periodos de duración de estos viajes o seguir cerrados. Así lo reconocía el representante de los hoteleros de Roquetas de Mar, cuando advirtió que «a muchos hoteles no les compensará». Al parecer, el sector está intentando que la Junta de Andalucía haga una aportación al programa como recientemente ha anunciado la Comunidad Valenciana «pero la sensación es que aquí no lo van a hacer». Estos viajeros dejan en los hoteles 21 euros por persona y día en pensión completa, una cantidad que «con los elevados costes que tenemos es muy difícil», admitía Francisco García, sobre todo si, como se teme el sector, este invierno tampoco habrá apenas visitantes internacionales, que aunque escasos, ayudaban a compensar a los hoteles abiertos.

Los hoteleros de Roquetas de Mar señalan que las cifras de ocupación en agosto han sido cercanas al 100% y en julio se han acercado al 90%, con el añadido de que se ha conseguido subir las tarifas para compensar el aumento de costes, que por ejemplo en el caso de la electricidad se han triplicado.

Pero no todos hablan de aumentos en la facturación, desde la Asociación de Empresarios de Playa, que agrupa a los chiringuitos de la provincia, se advertía que los ingresos por comensal se han reducido en unos 5 euros de media con respecto al año pasado. La cifra la daba José Ramos, su presidente, que si bien admitía que el verano se ha trabajado bien, sí ha notado mayor contención en el gasto y un perfil de cliente más bajo en general.

«Ha sido una montaña rusa», resumía por su parte el presidente de los comerciantes de la Urbanización, Javier González, para el que esta temporada de verano que está acabándose ha sido «muy rara». De hecho, en los últimos días de este mes de agosto está siendo «peor de lo esperado», aunque habrá que esperar a que el trabajo se relaje para que las empresas puedan analizar sus números y haber un balance más detenido.

En lo que sí coinciden varios establecimientos de la mayor zona turística de la provincia es en detectar una variedad de perfiles más evidente que otros años. Desde el cliente básico que va justo, viene con todo incluido, y apenas gasta en nada, habitual y muy conocido en Roquetas de Mar desde hace años, a otros con mayor poder adquisitivo que empresarios como Melanie Homburg, presidenta de la Asociación de Vecinos Urba-Roquemar, que dirige una joyería, hace mucho tiempo que no veían. Homburg dijo haber tenido un verano «mejor que otros años» y aunque ha notado más extranjeros, los españoles siguen predominando, una percepción esta última, generalizada.