El Teatro Auditorio de Roquetas se rinde al hechizo de la animación con el triunfo de la Film Symphony Orchestra
Más de un millar de espectadores vibraron con 'Toon Story', un viaje de 150 minutos por las bandas sonoras más icónicas del cine infantil y juvenil bajo la batuta del carismático Constantino Martínez-Orts
Javier Cortés
Roquetas de Mar
Domingo, 19 de abril 2026, 17:12
La magia del cine, esa que no necesita de pantallas para cobrar vida, inundó este sábado cada rincón del Teatro Auditorio de Roquetas de Mar. ... La Film Symphony Orchestra (FSO), formación ya convertida en un fenómeno de masas en el panorama musical español, volvió a demostrar por qué es la referencia absoluta en la interpretación de música para la imagen. En esta ocasión, el conjunto presentó su espectáculo 'Toon Story', una propuesta que durante dos horas y media transportó a más de 1.000 asistentes a través de los universos sonoros de las grandes obras maestras de la animación, logrando un lleno absoluto y una ovación que resonó mucho después de que se apagara el último foco.
Bajo la dirección magistral de Constantino Martínez-Orts, cuya presencia en el escenario es ya la mitad del éxito de la orquesta, la noche se convirtió en una lección de historia cinematográfica y virtuosismo técnico. El director, fiel a su estilo divulgativo, amenizó la velada con explicaciones detalladas y curiosidades sobre cada una de las partituras, algunas de ellas galardonadas con el premio Oscar, creando una conexión íntima con un público de todas las edades. Fue, de hecho, el público más joven quien reconoció al instante melodías que ya forman parte de su identidad cultural, aunque la nostalgia no tardó en calar entre los adultos, envueltos en la fuerza de una formación que maneja los cambios de ritmo y la intensidad dramática con una precisión asombrosa.
El concierto arrancó con una energía arrolladora gracias a la pieza 'Incredits', compuesta por Michael Giacchino para la película 'Los Increíbles'. Los metales y la percusión marcaron el inicio de una primera parte que no dio tregua, siguiendo con el dinamismo de 'Ice Age: La Edad de Hielo' de David Newman. Uno de los momentos cumbres de este bloque llegó con 'Kung Fu Panda', donde la composición de Hans Zimmer y John Powell permitió el lucimiento absoluto de la concertino Amanda Ochoa, cuya interpretación de 'Oogway Ascends' fue calificada de brillantísima. La creatividad desbordante de Danny Elfman en 'Pesadilla antes de Navidad' y la ternura de 'Anastasia' completaron una transición emocional que mantuvo al Auditorio en un silencio reverencial, solo roto por los aplausos entusiastas.
La complejidad técnica se puso de manifiesto con la suite de 'Cómo entrenar a tu dragón', donde el despliegue de percusión y la diversidad de instrumentos cautivaron a los presentes por su carácter épico. No faltó el brillo de los clásicos de Disney como 'Aladdín', de Alan Menken, cuyos temas memorables precedieron a la increíble energía de 'Tom & Jerry at MGM', una partitura de Scott Bradley que destaca por su dificultad técnica y su capacidad para narrar visualmente a través del sonido. Tras el descanso, la segunda parte del concierto se inició con los títulos principales de 'Chicken Run: Evasión en la granja', abriendo paso a la emotividad más pura de la noche: la interpretación de 'Hay un amigo en mí' de 'Toy Story', convertida ya en un himno universal a la amistad.
El viaje continuó hacia tierras niponas con 'La Princesa Mononoke' de Joe Hisaishi, una suite que deslumbró por su riqueza en variaciones musicales, seguida del carisma de 'Shrek' y la espiritualidad de 'Pocahontas'. El tramo final fue una sucesión de éxitos históricos; las suites de 'El Rey León' y 'La Bella y la Bestia' envolvieron al público en una atmósfera de profunda emotividad, logrando que los 150 minutos de espectáculo se sintieran fugaces. Ante la insistencia de un público que se negaba a abandonar sus asientos, la orquesta regaló como bis la icónica sintonía de 'Los Simpson', en la que el propio Auditorio participó activamente. La FSO volvió a confirmar en Roquetas que su calidad musical y su capacidad para emocionar son, sencillamente, sinónimos de un éxito imparable.
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