Ioan Postoi. Párroco Iglesia Ortodoxa Rumana de Roquetas
«No puedo pensar en una vida sin iglesia ni oraciones»
El párroco rumano nos habla de su vocación, de su experiencia en este cargo y de los cambios en el municipio y en la Iglesia Ortodoxa
Javier Cortés
Roquetas de Mar
Ioan Postoi (Sighișoara, Rumanía, 1962) es el párroco de la Iglesia Ortodoxa Rumana de Roquetas de Mar. Ioan lleva en el cargo desde principios de ... enero de 2025 y lo lleva afrontando desde el primer día con mucha ilusión y con ganas de ayudar a la comunidad, que ha crecido mucho durante los últimos años y que Ioan conoce, ya que llegó a España hace 21 años y el primer destino fue precisamente Roquetas de Mar, un lugar que cuenta con una gran comunidad. A su vez, por esta parroquia pasaron varios párrocos como el Padre Emilio, el Padre Adrián Fofiu y el Padre Sorín Trica, su antecesor en el cargo.
–¿Qué balance hace del tiempo que lleva como párroco de la iglesia?
–Después de un año he sufrido la preocupación de los fieles. Vienen más persona a la iglesia, se confiesan, se comulgan mucho más. La iglesia está viva, tenemos actividades con los niños y ahora queremos empezar con los jóvenes.
–¿Con qué tipo de actividades?
–Con actividades religiosas. Tenemos eventos como es el 1 de diciembre, Día de Rumanía, para el que preparamos un concierto y poesía para marcar el momento, hicimos oraciones, cantamos, rezamos y recitamos poesía en la iglesia. También tenemos Día de la Madre, además, el 1 de junio, Día de los Niños y tenemos también un momento festivo con ellos.
–¿Se ha ganado la confianza de la comunidad rumana de Roquetas?
–Creo que sí. Los rumanos son muy serios, trabajadores y por la iglesia queremos transmitir sentimiento. Esta obligación, que es lo que tiene cada persona, cada rumano para ser una persona buena, responsable y consciente de todo que lo tiene aquí, y además tenemos una concepción para los mayores y para los demás que necesiten una ayuda.
–Decía Gabriel Amat que la comunidad rumana en Roquetas es una comunidad que se adapta muy bien. ¿Comparte esa visión del alcalde?
–El alcalde es una persona que le conozco desde hace 20 años. Llegué a España hace 21 años y llegué a Roquetas, que fue sacerdote aquí el Padre Emilio, que no está ahora, ya que está en otra parroquia. Luego estuve en una parroquia de Motril, en Granada, durante tres años y medio. Después fui nombrado Arcipreste de Sevilla y me cambié de parroquia, viví en Sevilla unos 17 años. He tenido una parroquia aquí. Ya, el año pasado empecé con 1 de enero yo el servicio en esta parroquia. Conozco muy bien a los fieles de la ciudad. Los conozco desde hace 21 años. También he venido cada año dos o tres veces para hacer una oración junto con los sacerdotes alrededor de Roquetas. Después de 21 años regresé al primer lugar cuando yo vine a España, que fue Roquetas de Mar. Así es la vida.
–¿Qué cambios ha visto en la en la comunidad, en la ciudad, con respecto a su llegada hace dos décadas?
–La comunidad es más bonita. Creo que siempre fue así la comunidad rumana. La iglesia es un lugar donde se unen las personas y si cumplimos la regla de la iglesia de Dios, el mandamiento de Dios es muy bueno para todos. Para nuestra alma, para un camino juntos. Somos católicos, ortodoxos, españoles, rumanos, y tenemos un solo camino al cielo y podemos caminar juntos. Y esa es la idea. El amor de Dios me une. Por eso, estoy encantado con el alcalde de Roquetas de Mar, Gabriel Amat, que está cerca de todas las comunidades de aquí, que son españoles, que son rumanos, que son de otras religiones, pero él está presente y transmite esta unión entre nosotros, que es muy importante. Hay muchas guerras por todos lado y muchos problemas pero el amor es el principal motivo para morir.
–¿Qué más cambios ha visto durante estos últimos años en Roquetas?
–Antes, la parroquia estaba en un espacio en alquiler. Y después se compró otro espacio para la iglesia y con el padre Emilio se empezó. Él recibió este terreno del Ayuntamiento de Roquetas de Mar, que se puso para construir esta iglesia que fue muy difícil. También la Iglesia Católica le daba una ayuda y las comunidades pagaban mucho. Hay un cambio tremendo. La comunidad ha crecido y también el lugar es muy bonito. La comunión entre los rumanos y los españoles creo que es muy buena.
–También encarga de la Escuela Parroquial. ¿Qué actividades se hacen en este centro ortodoxo?
–Sí, empezamos ahora, que hemos tenido mucho trabajo con la Pascua. Ahora empezamos con la Escuela Parroquial y hacemos actividades religiosas y aprendemos, leemos de la escritura. También hacemos una presentación de la lengua, de nuestra historia, de la historia universal religiosa de la Biblia y además de poesía. Varias cosas podemos hacer, ya que es importante para mantener la fe, para transmitírselo a los niños, pero hay muchas personas que están lejos de este sentimiento religioso. Sin Dios no tenemos nada. Esta es la idea buena que podemos hacer para transmitir la idea de Dios, que Dios me ama, para así transmitir este amor entre los nosotros, la paz.
–¿Qué actividades hay previstas a realizar en la iglesia o o en la escuela parroquial de aquí hasta verano?
–Queremos intentar hacer un campamento para los jóvenes para este verano en una zona de la provincia de Almería. Este campamento lo queremos hacer para que se diviertan los niños. En esta escuela de verano haremos oraciones, visitas y excursiones, entre otras actividades. Esta actividad no es solamente para la gente de nuestra parroquia. Pueden venir personas de otras ciudades, de otras zonas. Está pensada para gente ortodoxa, pero si hay un católico o un español que quiere participar, y quiere venir, nosotros lo aceptamos.
–¿Cómo es su día a día siendo párroco de esta iglesia en Roquetas?
–Empecé mi carrera de misión de sacerdote, con mucho gusto. Quiero trabajar con las personas, ya que es muy importante escuchar las personas. Cada persona que viene para hablar contigo, te hace falta tener paciencia para escuchar todo que él dice, darle una información buena para él. Y estamos disponibles para todos. Hay personas que trabajan por la mañana, si quiere hablar conmigo, nos ponemos de acuerdo por la tarde cuando pueda, que estoy disponible. En cualquier momento lo estoy para hablar, para rezar, para disfrutar cualquier cosa que le interesa. Tenemos bautizo, tenemos boda.
–¿De dónde le vino la vocación religiosa?
–Desde niño. Estuve a la iglesia desde niño. He tenido un sacerdote con vocación. Me transmitió esta fe. No puedo pensar una vida sin iglesia, ni oraciones. No se puede.