Los ‘ocupas’ campan a sus anchas en muchos edificios vacíos

En la zona de Las 200 Viviendas hay numerosos edificios de nueva construcción ocupados ilegalmente.
En la zona de Las 200 Viviendas hay numerosos edificios de nueva construcción ocupados ilegalmente. / R. I.
  • En lugares como Las 200 Viviendas se han multiplicado los problemas obligando incluso a sus legítimos propietarios a irse

El municipio de Roquetas de Mar, uno de los que mayor crecimiento urbanístico registraron en la época de la burbuja inmobiliaria, es también uno de los que mayor número de viviendas vacías tienen. Hace unos años se cifraban en más de 3.000, aunque buena parte de ellas se han vendido a precios irrisorios por parte de los bancos que se quedaron con ellas, en la mayoría de los casos a inversores y personas que residen en otras provincias.

En ese contexto de edificios de nueva construcción prácticamente sin vecinos, ha aparecido en estos años un problema que está generando auténticos dramas a las familias que han adquirido estas viviendas y que hasta el momento no ha tenido la debida respuesta por parte de las autoridades. Se trata de la ocupación de buena parte de los pisos vacíos, por parte de personas conflictivas que en muchos casos están destrozando los edificios, generando inseguridad y un gran número de problemas, hasta el punto de obligar a sus propietarios legítimos a marcharse, olvidarse de la vivienda o incluso tapiarla entera.

El problema se da en varias zonas de la localidad, pero tiene especial incidencia en lugares menos atractivos a priori, como el entorno de Las 200 Viviendas, donde como en otros sitios se construyeron numerosas viviendas al calor de la burbuja inmobiliaria. Allí hubo vecinos como Ignacio, que estos días hablaba a IDEAL de su problemática situación, que compraron una vivienda como primera residencia, a cuya hipoteca aún le quedan muchos años por pagar, pero que han acabado buscándose un piso del alquiler en otra zona, pagando doblemente por una casa, tras las amenazas que ha tenido que soportar en estos años.

Ignacio compró su casa hace 10 años en un edificio que se quedó prácticamente sin vender y que pasó a manos del banco de turno, en este caso el Banco Popular, que empezó a vender los pisos vacíos a un precio muy por debajo de lo que costaron inicialmente y que acabaron en manos de inversores de toda España que en su mayoría, los querían para veranear en Roquetas.

Pero, aprovechando que eran contados los vecinos que residían habitualmente en el edificio, las viviendas comenzaron a ser ocupadas. «Primero una, pronto fueron muchas más, ya que rompían las cerraduras, ponían nuevas y vendían los pisos por tan sólo 150 euros, conexión a luz y agua incluidos», explicaba a IDEAL.

Los nuevos vecinos del edificio empezaron pronto a generar problemas, deteriorando todas las zonas comunes en muy poco tiempo. Enseguida había en el mismo puntos de venta de droga, robos de todo lo que tuviera valor en las casas que aún quedaban, desde persianas a cables, puertas rotas, extintores que desaparecieron, paredes rotas y un largo etcétera. Todo ello ante la pasividad de las autoridades y de unas Fuerzas de Seguridad que poco pueden hacer con la actual legislación.

Ignacio acabó marchándose de alquiler a otro lugar, pagando doblemente por su vivienda, tras recibir varias amenazas, incluso de sus hijos pequeños. Dejó su piso amueblado y poco después de marcharse «entraron en casa y nos lo robaron todo, absolutamente todo, incluyendo el wc y los cables de las paredes», denuncia impotente.

«Ahora tengo alquiler, hipoteca y ninguna propiedad, con dos hijos y en paro, sin ayuda alguna, pero yo nunca dejé de pagar mi hipoteca, ni los impuestos que ésta conlleva», explica al respecto. Este roquetero no termina de entender el funcionamiento de un sistema que «si tienes hipoteca y te matas por pagarla, pero dejas de hacerlo, en menos de un año tienes una ejecución hipotecaria, te echan de tu casa y te quedas con la deuda, pero si ocupan tu vivienda, una vez demuestren que llevan 48 horas en ella, las autoridades no pueden echarlos a no ser que sea bajo sentencia judicial y esto viene tardando una media de tres años», la situación llega ya a ser surrealista en el caso de su edificio, donde «el primer ocupa lleva ya tres años y ni ha recibido notificación alguna».

Ignacio denuncia todo un entramado perfectamente organizado, con personas encargadas buscar los ocupas, que incluso tienen a quienes les hacen todas las instalaciones, los enganches de luz y el agua. Red que sigue con la venta de los objetos robados; «mi cocina la venden por 100 euros», denuncia tras asegurar haberla localizado.

"Daños colaterales"

«Somos daños colaterales, pérdidas o sufrimientos aceptables para un fin mayor para una minoría», lamentaba este afectado, que con todo este problema se siente «absolutamente indefenso» y «desprotegido» por leyes «obsoletas, creadas para proteger a los ladrones», afirma, puntualizando que se refiere a todos los ladrones, incluidos «los más altos».

En el mismo edificio de Ignacio, cuya situación no es muy diferente a la de otros de la zona, hay personas que compraron su vivienda desde Sevilla, Madrid o Jaén. Es el caso, de Mari Ángeles, una jiennese que compró su vivienda por 42.000 euros al banco. La compró junto a su marido, que por su trabajo viene a Almería periódicamente. Mari Ángeles asegura haber denunciado lo que está pasando a la inmobiliaria que le vendió la vivienda; al banco; a Endesa, por los enganches ilegales de luz; a Hidralia, por los enganches ilegales de agua... pero nadie ha actuado hasta ahora.

«De un año y pico para acá eso se ha convertido en un desastre; me han entrado a robar dos veces pero la policía no les ha pillado, y cada día ha ido a peor», explicaba a IDEAL. La situación se ha puesto tan mal, que Mari Ángeles asegura que «últimamente me da miedo ir, ya no la siento como mi casa, tengo miedo de dormir allí».