El turismo de observación de aves despega en la Ribera de la Algaida
Aunque hay ya empresas que organizan visitas a los espacios naturales del municipio apostando por el atractivo de la observación de aves, la llegada esta semana de un grupo organizado de aficionados suizos que incluyó la Ribera de la Algaida en su itinerario por la provincia, ha llenado de esperanza a los grupos defensores de este espacio, amenazado por intereses urbanísticos.
Julio Valdivia
Martes, 10 de mayo 2016, 11:41
En concreto, un grupo de aficionados del país centroeuropeo ha estado estos días observando aves en toda Andalucía, desde Cazorla a Sierra Morena, pasando por Sierra Nevada. Su visita en Almería incluyó un recorrido por Punta Entinas, Cabo de Gata y la Ribera de la Algaida, donde estuvieron acompañados por miembros de Serbal y Ecologistas en Acción.
Uno de los mayores motivos del desvío a Roquetas fue la cerceta pardilla, que como se viene constatando en los últimos años, cuenta con parejas tanto en la Ribera de la Algaida como en Punta Entinas, algo muy importante teniendo en cuenta su elevado riesgo de extinción, ya que solo quedan 22 parejas de esta anátida en toda Europa. Además, según aseguró a IDEAL el portavoz de Serbal, Emilio González, el grupo pudo observar otros animales como la curruca cabecinegra, el calamón, la avoceta o la garcilla cangrejera, todo ello concentrado en un espacio relativamente pequeño, que es uno de los mayores atractivos de la Ribera de la Algaida, su enorme riqueza pese a su tamaño y sus constantes agresiones.
Un turismo muy preciado El turismo de observación de aves o 'birdwatching' se ha convertido en los últimos años en uno de los sectores turísticos más preciados para aquellos lugares que, como Roquetas, tienen la suerte de contar con espacios en los que proliferan todo tipo de aves.
En España, regiones como Extremadura están apostando fuerte por este sector, que no solo resiste la crisis sino que no deja de crecer y además, con un perfil de turista de alto poder adquisitivo y cultural cuya motivación es la observación de aves, por lo que le afectan en mucha menor medida aspectos como el precio o las conexiones aéreas.
Los aficionados al aviturismo tienen muy en cuenta el estado y la conservación de los espacios que visitan, sus recorridos tienen un muy bajo impacto medioambiental, dado su grado de concienciación, y suelen viajar en grupo a través de turoperadores especializados. Suecia, Alemania, Dinamarca, Finlandia, la mencionada Suiza, y sobre todo Reino Unido, son los países de origen de estos visitantes cuyas estancias suelen ser más largas de lo habitual.
Pese al esfuerzo de unas pocas empresas especializadas y su enorme potencial, Roquetas ha estado hasta ahora alejada de los principales circuitos del aviturismo. A nivel político tan solo Izquierda Unida ha propuesto en el último año un plan municipal para impulsar este tipo de turismo a través de una moción que se quedó sobre la mesa para su estudio a petición del PP y sobre la que no se ha vuelto a saber nada.
Los fuertes intereses urbanísticos que pesan sobre los espacios naturales con que cuenta la localidad tienen parte de la culpa de ese olvido. Prueba de ello es la Ribera de la Algaida, cuyo mal estado y suciedad sorprendió a los visitantes de esta semana, y que se encuentra amenazada por los planes urbanísticos del Ayuntamiento roquetero que hace años que lucha, junto a los promotores, por incluirla en la futura urbanización de Las Salinas.
«Les sorprendió que un humedal tan valioso no estuviera protegido, y que existiera incluso un campo de motocross, les sorprendió la basura y la dejadez de las Administraciones, algo muy distinto a lo que están acostumbrados», dijo sobre la visita Emilio González. «Con estas actividades demostramos, una vez más, el potencial que tiene la Ribera de la Algaida para el turismo ornitológico si se acondicionara adecuadamente el espacio», comentó.
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