Flor Zapata: «Un niño educado en seguridad vial es un futuro conductor concienciado»
La vida de Flor Zapata se truncó hace nueve años, cuando perdió a su hija en un accidente de tráfico provocado por una persona bebida (aunque a ella no le gusta que se hable de accidentes en estos casos). Desde entonces se ha convertido en una madre coraje y en una de las activistas de referencia a la hora de defender a las víctimas de la seguridad vial. Desde su blog '¡Quiero conducir, quiero vivir!' difunde casos e información, y trata de ayudar a que llegue ese cambio cultural y social que cree que hace falta en España para cambiar la situación. Recientemente ha estado en Roquetas de Mar participando en un curso de Educación Vial impartido por el policía local y experto en estos temas Ricardo Alemán, al que quiso apoyar con su presencia.
Julio Valdivia
Martes, 10 de mayo 2016, 11:46
?¿Cómo surge toda esta lucha?
?Llevo luchando nueve años, que es el tiempo que hace que mataron a mi hija. Mi hija ... iba por una autovía, eran las cuatro de la tarde, no había ningún impedimento climatológico, ni de la carretera, nada que pudiese provocar un accidente y la persona que la mató llevaba un índice de alcohol cuatro veces superior al permitido. Era una autovía de Colmenar, quiso adelantarla y se la llevó por delante. Con dos carriles no había nada que pudiese producir un accidente, por eso las víctimas decimos que este tipo de sucesos son mal llamados accidentes de tráfico, porque si son evitables, si esa persona no hubiera conducido bebida, no se habría producido. Y así empezó mi lucha y mi pena.
?¿Cómo decide dar el paso de crear el blog y dar charlas a los jóvenes?
Me preocupaba que eso mismo le pasase a otros jóvenes, sobre todo a los jóvenes, mi lucha empezó por los jóvenes, y comencé a escribir a los amigos de mi hija, después publicaron una carta abierta a todos los jóvenes y poco después cree un blog. En esa carta yo animaba a los jóvenes a que no se conformaran con perder la vida en las carreteras, porque había un tramo de edad de 15 a veintitantos años, que la población estaba disminuyendo de forma alarmante debido a los accidentes de tráfico, entonces yo les invitaba, casi les exigía que se rebelasen contra eso, que la vida es bella, que a mi hija le encantaba conducir, que el día que no conducía tenía mono por no conducir y que les hubiera gritado que ella quería conducir y quería vivir y de ahí salió el título del blog, '¡Quiero conducir, quiero vivir!'. Mi hija estaba estudiando en Holanda, había venido a pasar unos días y le faltaban tres días para volver a Holanda y en la carretera se quedó una vida, todas sus ilusiones, era una persona feliz, alegre, sana y a nosotros se no acabó la vida, y ahí comenzó mi lucha por los jóvenes, pedirles que no murieran en la carretera, que si iban a conducir no se drogaran y no bebieran, y no solamente ellos, sino cualquier otra persona, sus propios padres. Después seguí con el blog, que tiene casi ocho años.
?¿Y qué respuesta ha conseguido a esos llamamientos?
-Para empezar he dado charlas a jóvenes de distintos sitios, sobre todo de mi ciudad, en Alcobendas, allí les convocan cada cierto tiempo en el auditorio, a todos los chicos de instituto que están alrededor de los 15-16 años y siempre me convocan a mí para que les hable como víctima, y les impacta bastante. Sé que los jóvenes son jóvenes, y sus hormonas y su edad les impiden ver el peligro y el dolor de la pérdida de un hijo. Cuando yo les cuento como recibo un mensaje en el contestador del teléfono que me dice que «si son la familia de Elena Castillo Zapata llamen a este número de la Guardia Civil de Tráfico», pues les impacta. Luego hay muchos que han contacto conmigo a través del blog, que me han pedido las pegatinas de mi blog, y sobre todo personas como Ricardo que se ponen en contacto conmigo para invitarme a las charlas, que ven mi blog y cogen fotografías del estado en el que quedó el coche de mi hija y cosas así. Yo pienso que mi labor es esa, concienciar y hacer que cambien un poco los usos y las formas de conducir en nuestra sociedad.
?¿Qué cree que es lo más importante para cambiar esta situación?
-Para mí, fundamentalmente, la educación, sobre todo desde la infancia. Las asociaciones de víctimas pedimos que la asignatura de Educación Vial sea obligatoria, no sea una enseñanza que se da voluntariamente por policías, es verdad que hay ayuntamientos que dedican más medios para este tema, pero no, debería haber una asignatura de Educación Vial, adaptada a cada edad y cada curso, y que fuera obligatoria, y eso es fundamental.
?¿Incluso más allá del endurecimiento de penas?
-Cuando yo comencé esta lucha yo sabía que a través de la justicia no podía conseguir nada a corto plazo. La persona que mató a mi hija ni siquiera le retiraron el carné hasta que no se celebró el juicio, que tardó tres años. Cuando se resolvió todo y esta persona entró en la cárcel, habían pasado tres años y medio. Para mí eso era demasiado tiempo, en tres años y medio podían haber muerto otros miles de jóvenes. Yo necesitaba un resultado más temprano, quizá soy muy inocente, pero yo decía que si cambio a los jóvenes, si cambio a la sociedad, no tendrá que llegar ni siquiera la justicia, que es lo que es y está como está. Hay penas suficientes, el tema no es la pena, sino quién la aplica y cómo la aplica. Hace poco escribía un post en el que decía que las sentencias por delitos de seguridad vial no se ejecutan, porque tenemos otra víctima que después de estar cinco años luchando después de que un motorista con alcohol atropellara a su hija, esa sentencia no se ha ejecutado y probablemente no se ejecute nunca porque el causante ha desaparecido. No se trata de que penalicen más, que por supuesto, la pena por homicidio imprudente que es lo que se aplica en casos de imprudencia vial, como máximo puede ser de cuatro años y ningún juez impone cuatro años, tres como mucho, pero es que además pasa eso, se demora y se demora, se indulta y muchas veces ni se cumple, y eso es muy difícil de cambiar. Al menos hemos conseguido que se denominen delitos contra la seguridad vial, que ya es bastante, porque antes era una falta administrativa, pero aun denominándose delito la gente es como si no tuviera importancia, son cosas que pasan, porque todos conducimos y a todos nos puede pasar, y nadie se da cuenta que es quitar una vida y romper otras que se quedan aquí. Ya no es solamente la pena, es que tiene que haber un seguimiento, una implicación, una valoración de esa víctima... las víctimas de tráfico siempre estamos muy olvidadas, por eso para mí es fundamental cambiar la sociedad y eso solo se puede conseguir a través de la educación. Yo suelo decir que un niño educado es un futuro conductor concienciado.
¿Tienes una suscripción? Inicia sesión