Roquetas, ¿ciudad sin sombra?

Con numerosas remodelaciones urbanísticas en los últimos meses, algunas de las cuáles aún perduran en plena temporada turística, la desaparición de los árboles y las zonas de sombra vuelve a estar en pleno debate, especialmente en estos meses de verano en los que las temperaturas aprietan.

Julio Valdivia

Martes, 10 de mayo 2016, 12:35

La eliminación de árboles en el municipio viene de lejos, muchos aún recuerdan el arbolado que existía en lugares como la carretera de Alicún ... o la Ribera de la Algaida. Sin embargo, con el paso de los años la localidad ha ido perdiendo masa forestal y en la actual legislatura el proceso no solo ha afectado a zonas en proceso de urbanización, sino que se ha producido en espacios libres ya existentes que están siendo reformados perdiendo con las obras buena parte de su cubierta vegetal.

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Una situación que ha despertado un enorme malestar entre ciertos sectores, que acusan al equipo de Gobierno del PP de dendrofobia (fobia a los árboles). Es el caso de la formación política Izquierda Unida, que lleva años denunciando lo que consideran una tala «indiscriminada» de árboles en el municipio, a veces sustituidos por palmeras con su limitada capacidad de dar sombra y refrescar el ambiente, y en otras ocasiones eliminando cualquier rastro vegetal en las enlosadas plazas del municipio.

El Ayuntamiento hasta ahora ha minimizado el problema o ha justificado las intervenciones en las propias peticiones de los vecinos de las zonas afectadas. Lo cierto es que algunas especies como los ficus han dado más de un problema a los vecinos colindantes al tratarse de especies de crecimiento rápido que requieren un control muy exhaustivo, pero los defensores de los árboles culpan al Ayuntamiento de dejadez en el mantenimiento de los mismos, que obliga a realizar podas excesivamente agresivas o directamente conducen a la tala.

Las peticiones vecinales en algunas zonas han llevado incluso a la eliminación de bancos para sentarse, porque al parecer adolescentes y jóvenes impedían el descanso de los residentes en los alrededores.

Pero detrás de estas remodelaciones que acaban reduciendo las especies vegetales de algunas plazas de la ciudad también están primando criterios de ahorro de costes y mantenimiento, como han confesado a IDEAL trabajadores municipales. Con un Ayuntamiento que tiene la plantilla congelada desde hace años, y que cuenta con un personal de jardinería muy limitado, se ha optado por reducir al máximo las necesidades de mantenimiento de los espacios verdes existentes. Eso explica la eliminación de numerosos árboles y el uso creciente de césped artificial en algunas de las zonas verdes existentes.

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La Plaza de la Constitución, la avenida de Cerrillos, la Plaza de Los Mariscos , el solar del parking de Playa Serena, la Plaza Castelar o la Plaza de Santa Ana, son algunas de las zonas en las que se ha generado polémica en este sentido.

Mientras se perdían árboles, las palmeras se han convertido en las reinas indiscutibles de la localidad. El Ayuntamiento apostó por ellas en los 90 como seña de identidad e imagen turística del municipio, y desde entonces han proliferado por todos los rincones, incluyendo las controvertidas medianas de las avenidas principales, donde su presencia ha sido objeto de críticas por la falta de visibilidad y el consiguiente peligro para los peatones.

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Precisamente esta semana Izquierda Unida ha presentado una moción en la que pide la redacción de una ordenanza municipal para proteger los árboles del municipio. Una protección que ya existe para las palmeras, ya que Roquetas fue en su día un municipio pionero a la hora de regular y controlar las palmeras del término municipal, que están incluso geoposicionadas individualmente. La ordenanza de palmeras incluso prohíbe talas o podas de palmeras ubicadas en jardines y suelos privados, sin el permiso del Ayuntamiento.

La propuesta de la coalición de izquierdas recuerda que «Roquetas de Mar puede presumir de tener algunas especies singulares, como el Taray de la playa de la Ribera de la Algaida?Los Bajos, que representa una seña de identidad para nuestro municipio» y denuncia que «no existe catalogación ni inventario que pueda servir como herramienta para su conservación, difusión como patrimonio natural singular y para su adecuado disfrute». IU cree «urgente» la necesidad de redactar una ordenanza en este sentido «para avanzar hacia una ciudad más habitable y sostenible».

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Los árboles revalorizan, mejoran la salud y ahorran energía Los estudios sobre los beneficios de los árboles en las ciudades son cada vez más numerosos. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) destaca que la próximidad de árboles reduce el asma infantil y las alergias, y tienen efectos psicológicos positivos. Además, suponen un ahorro económico teniendo en cuenta que los árboles evaporan agua, ofrecen sombra y regulan las temperaturas de sus entornos, el PNUMA cita estudios del Reino Unido que constatan que incrementar el 10% de la cubiertas de las copas de los árboles en las ciudades puede disminuir la temperatura de las mismas entre 3 y 4 grados en verano, y en invierno ahorran también en gastos de calefacción.

Diversos estudios también constatan una revalorización de las viviendas con árboles cercanos. En Estados Unidos se han hecho cálculos que reflejan que la existencia de zonas verdes con árboles cerca de las viviendas puede incrementar el valor de las mismas entre un 10 y un 23%.

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Los beneficios ambientales son también enormes. Entre otras cosas los árboles atrapan el dióxido de carbono. Un estudio conjunto de la Universidad de Sevilla y la Junta de Andalucía asegura que especies como el limonero, el naranjo o el laurel, tienen gran capacidad de absorción del CO2, estimando que 2.000 de estos ejemplares pueden atrapar 160 toneladas de CO2 anuales. Los árboles incrementan la biodiversidad en las ciudades, siendo hogar y alimento de numerosas especies animales que, entre otras cosas, ayudan a controlar la presencia de moscas y mosquitos.

Por último, también hay estudios que relacionan la presencia de los árboles a la hora ayudar a contener el agua de las tormentas, disminuir la erosión del suelo y la presencia de sustancias químicas en los arroyos y acuíferos. Sin árboles, los gastos de alcantarillado y drenaje de agua son mayores para las ciudades.

Los defensores de los árboles, no obstante, alertan de los errores que se están cometiendo en muchas ciudades a la hora de plantar árboles, ya que no todos ofrecen los mismos beneficios y con una mala planificación pueden generar problemas.

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