Turaniana y la Ribera de la Algaida ganan apoyos
Este año se celebra el 150 aniversario del hallazgo del yacimiento arqueológico de Turaniana, en Roquetas de Mar, por parte de Miguel Ruiz de Villanueva. Unos restos que junto a la Ribera de la Algaida colindante, forman parte de un espacio con gran potencial pero tradicionalmente olvidado, cuando no despreciado, por las diferentes Administraciones.Tan señalada fecha coincide con un momento en el que el movimiento de defensa de ambos lugares está más vivo que nunca.
Julio Valdivia
Martes, 10 de mayo 2016, 12:44
La creación hace unos años de la Plataforma Unidos por Turaniana, que agrupaba a varias organizaciones, y la puesta en marcha el año pasado ... de la llamada Agenda Verde, que además de defender este espacio histórico también aspira a ser un referente en la protección del medio ambiente, destacando muy especialmente su interés por la Ribera de la Algaida, ha puesto en los últimos meses de actualidad toda esta zona con múltiples actividades e iniciativas.
La Agenda Verde nació con la idea de poner en marcha en la ciudad un Consejo Municipal de Medio Ambiente, objetivo que aún no se ha cumplido pese a que justo este mes se cumple un año desde que se aprobara en el pleno del Ayuntamiento de Roquetas su creación con el apoyo de todos los grupos con representación municipal. El equipo de Gobierno, poco dado a facilitar el funcionamiento de este tipo de órganos de representación ciudadana, sigue sin dar fechas concretas para la puesta en marcha del Consejo que sus propios concejales apoyaron el año pasado.
Indiferencia municipal Pero pese a ello, la Agenda Verde no ha detenido su actividad, y ante la indiferencia municipal, viene desarrollando una intensa actividad de defensa, promoción y difusión de los valores de la Ribera de la Algaida y Turaniana.
Ya en noviembre del año pasado se celebraron unas jornadas técnicas centradas en el espacio natural, en las que diversos expertos en varios campos, hablaron de las posibilidades, importancia y riqueza de un lugar amenazado por los planes urbanísticos pero cuyos defensores aseguran que cumple los requisitos para convertirse en un humedal protegido, algo que como ya adelantó IDEAL hace unos meses, la Junta de Andalucía ya está estudiando en estos momentos. Una de las conferencias ofrecidas entonces fue la de Fernando Alcalde sobre la Charca de Suárez de Motril, espacio que se encontraba en muy malas condiciones y que la movilización ciudadana consiguió que se pusiera en valor, hasta el punto de tener miles de visitantes en la actualidad.
También recientemente se han realizado dos campañas de limpieza de la Ribera de la Algaida, la primera organizada por Ecologistas en Acción de Roquetas, que se estrenó en el municipio con esta campaña en la que se movilizaron decenas de voluntarios, y la segunda por la propia Agenda Verde de Roquetas, también con una gran participación.
Jornadas técnicas
Las movilizaciones e iniciativas de promoción y concienciación tuvieron su continuación el fin de semana pasado con las jornadas técnicas sobre Turaniana, que contaron con una parte académica y una parte de lúdica, ambas con participación de numerosos interesados.
La parte educativa contó con la presencia del arqueólogo colaborador del Instituto de Estudios Almerienses, Lorenzo Cara, que llevaba por título 'Turaniana, un yacimiento arqueológico de primera categoría o cómo olvidar lo evidente'. En ella, Cara habló de la importancia de este lugar, actualmente enterrado, y sobre el que los historiadores aseguran que tiene unos de los restos romanos más importantes de la provincia.
Con 5.000 años de ocupación ininterrumpida desde la Edad del Cobre y hasta el siglo XII, Turaniana fue declarado Bien de Interés Cultural en 1991. Buena parte de sus restos encontrados se encuentran expuestos en el Museo de Almería.
También intervino en las jornadas el historiador local Gabriel Cara, que como se sabe mantiene con sus propios medios y sin ayudas, el único museo histórico de la localidad. Cara centró su ponencia en la figura de Manuel Ruiz de Villanueva y su descubrimiento. El arqueólogo encontró las primeras columnas, capiteles, cornisas y ánforas allá por 1859, siendo publicados sus primeros estudios cinco años después.
La última ponencia que se ofreció en las jornadas técnicas corrió a cargo de Marina Morón, que presentó un estudio titulado 'Arquitectura en el paisaje litoral: dinámicas territoriales en el litoral andaluz y arquitectura para una nueva sostenibilidad', en el que se plantean algunos problemas, características y propuestas relacionadas con esta parte del municipio de Roquetas. Así, Morón propuso diferentes acciones para poner en valor y rehabilitar la Ribera de la Algaida dado su actual deterioro.
Para la arquitecta, «la zona de Los Bajos de Roquetas es un espacio de indudable valor ecológico y especial interés cultural y etnográfico, que reconocido y bien conservado podría convertirse en uno de los mayores atractivos del municipio e incluso de la comarca». El estudio valora la «posición estratégica» de esta parte de Roquetas y el hecho de que es «uno de los espacios de mayor complejidad ecológica del municipio», por lo que «su conservación constituiría una ruptura en una posible consolidación urbana».
La parte lúdica y reivindicativa de las jornadas tuvo lugar el pasado sábado por la tarde, cuando los miembros de la Agenda Verde instalaron una serie de carpas en el corredor verde de Turaniana para informar a los numerosos usuarios de la vía de la importancia de los restos históricos y del entorno natural que los rodean. Vestidos de romanos, y con la presencias de grupos de folklore africano y de numerosos curiosos, los participantes pidieron una mayor implicación de las Administraciones en la conservación y puesta en valor de esta zona, estratégicamente situada entre Aguadulce y Roquetas.
Un plan integral para poner en valor la zona Aunque el PGOU de 2009 no contempla ninguna protección para el lugar y sí un uso hotelero de las antiguas salinas, la arquitecta Marina Morón propone un Plan Integral para la protección y puesta en valor del lugar. Así, en la parte de humedal el estudio defiende la «prohibición absoluta de prácticas que conduzcan al aterramiento de zonas húmedas, al vertido de residuos y a la circulación de vehículos a motor». También se propone su regeneración, pero con «la menor intervención posible» favoreciendo la «colonización espontánea de plantas y animales».
En el caso de Las Salinas se propone la construcción de edificios para la investigación y producción de microalgas, así como la difusión del patrimonio salinero por medio de un centro de interpretación y talleres. Una propuesta que deberá llegar acompañada de una «regeneración urbana» encaminada a un «redimensionamiento de las vías más acorde con la zona, quitando protagonismo al coche en favor de carriles bici y espacios peatonales».
Las viejas charcas de las salinas tendrían con este plan un nuevo uso productivo, que sería la producción de microalgas en tanques abiertos destinadas a la obtención de biodiesel y de paso, «funcionarían como un espacio de amortiguación entre el entorno urbano y el humedal natural, manteniéndolo visualmente vacío, a la vez que se recupera una superficie antes inundable y en continua transformación».
Los tres edificios contemplados para Las Salinas estarían conectados por medio de un canal al aire libre y se propone también un paseo con puentes por la rambla del Vínculo, actualmente un «espacio residual».
Un recurso turístico desaprovechado hasta ahora Para muchos la puesta en valor del yacimiento arqueológico de Turaniana y de la Ribera de la Algaida, junto a otros lugares de importancia medioambiental e histórica de la ciudad como Punta Entinas o los poblados de Colonización, son la última oportunidad que tiene Roquetas a la hora de conseguir una oferta turística completa que vaya más allá del tradicional sol y playa masificado y barato.
Se amparan en los cambios de tendencia en un sector cada vez más exigente, con clientes que no se conforman con disfrutar únicamente de la tradicional oferta de una urbanización turística playera. Esas voces ponen de ejemplo la proliferación del 'todo incluido' como un síntoma de que Roquetas está dejando escapar un turismo de mayor poder adquisitivo y de mayor calidad al no ofrecer atractivos culturales e históricos con encanto que complementen la climatología, las playas y los típicos servicios de turismo masivo de sol y playa.
En el caso de Turaniana la solución parece sencilla, teniendo en cuenta que un acuerdo con una universidad permitiría hacer excavaciones sin apenas gastos, máxime teniendo en cuenta la cercanía del Albergue Juvenil de Aguadulce que podría proporcionar alojamiento y manutención. Sin embargo, las administraciones implicadas han eludido hasta ahora tomar la iniciativa, a diferencia de lugares como Adra y su Cerro de Montecristo.
El caso de la Ribera de la Algaida es más complejo, teniendo en cuenta los intereses inmobiliarios que existen en esta zona. El espacio natural ha sido objeto de discordia en los últimos años en una guerra en la que en un lado se sitúan los propietarios de los terrenos, que minimizan su valor natural y defienden su inclusión en los planes urbanísticos de Las Salinas, y los ecologistas que piden su catalogación como humedal y protección. Una guerra en la que el Ayuntamiento se ha posicionado junto a los propietarios y promotores inmobiliarios. El alcalde, Gabriel Amat, ha defendido en varias ocasiones que este trozo se incluya en Las Salinas, habiéndose planificado una zona deportiva y un campo de golf.
A la espera del resultado del expediente para el estudio de la declaración de humedal por parte de la Junta de Andalucía, abierto el año pasado, sobre la Ribera de la Algaida hay ahora mismo mucha incertidumbre, ya que el deslinde de Costas que lo protegía fue anulado por la Audiencia Nacional por un defecto de forma, obligando a Costas a tener que reiniciarlo.
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