El Aquarium salva del sacrificio a una veintena de meros de un programa de investigación
El Aquarium de Roquetas acoge desde hace mes y medio una veintena de meros de gran tamaño, que han llegado a sus instalaciones procedentes de un programa de investigación de cría en cautividad de esta especie. La acogida tiene su relevancia, teniendo en cuenta que los animales, una vez terminada la investigación, no tenían otro destino que el sacrificio, a menos que fueran acogidos por un centro como el de Roquetas.
Julio Valdivia
Martes, 10 de mayo 2016, 11:15
«No se pueden devolver al mar porque estos animales han recibido hormonas, vitaminas y antibióticos que les han hecho resistentes a muchas enfermedades e ... incluso transmisores de otras en el mundo marino», explica el director del centro, Enrique Fernández. Por ello, para evitar el sacrificio la única opción era encontrar un centro como el Aquarium de Roquetas dispuesto a acogerlos, para lo que una empresa del Puerto de Santa María se puso en contacto con su director hace unos meses. «Su director nos llamó porque se había enterado de la situación de estos meros y pensaban que era una lástima que se sacrificaran», comenta Fernández, quien asegura que la cesión se ha producido con condiciones, ya que al tratarse de un programa de investigación no pueden desvelar la empresa que estaba haciendo esos trabajos, ni tampoco pueden ceder los meros a empresas competidoras. Se trata de 21 ejemplares adultos con un peso de entre 16 y 22 kilos, acostumbrados a la presencia de personas. Su número es excesivo para el Aquarium de Roquetas, que ya tiene varios ejemplares, motivo por el que el centro roquetero ha acordado ceder la mitad de ellos al futuro Acuario de Sevilla, cuyos técnicos los recogerán poco antes de abrir sus instalaciones. Los meros se encuentran desde su llegada del Puerto de Santa María en la zona de cuarentena del tanque principal, donde durante mes y medio se ha procedido a una desparasitación interna y externa de los ejemplares, antes de su introducción en el tanque. Un proceso, el de la introducción de los meros en el tanque principal, que también requerirá su tiempo, ya que el oceanario del Aquarium de Roquetas tiene ya numerosas especies, entre las que se encuentran cinco tipos de tiburones diferentes y se necesita un proceso lento de adaptación de unos y otros para evitar ataques. Así, ya se tiene lista una jaula en la que estarán los meros dentro del oceanario durante al menos dos semanas, y en función de la reacción de unos y otros, serán liberados totalmente en el tanque principal o permanecerán más tiempo en la jaula.
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