Amat dice que el Gobierno se implicará en el túnel del agua de la Balsa del Sapo

El pleno del Ayuntamiento roquetero celebrado este lunes pasado volvió a tratar el problema de las aguas de la Balsa del Sapo, que como se sabe se están expulsando al mar a través de la rambla del Cañuelo y desembocando en la playa de La Romanilla de la localidad.

Julio Valdivia

Martes, 10 de mayo 2016, 10:51

Fue al debatir una moción de Indapa en la que la formación independiente reclamaba la necesidad de que esas aguas que se vierten al ... mar hayan pasado antes por un proceso de depuración y desalación que garantice que no se producirán daños en las praderas de posidonia y que no afecten a la calidad de las aguas de las playas de los alrededores, con el consiguiente daño al sector turístico. El portavoz de Indapa, José Porcel, defendió la petición alertando de los daños que estos vertidos están haciendo a los fondos marinos de los alrededores del Cañuelo. Al mar llega, según la formación, un agua con unos niveles de salinidad e incluso un rango de temperatura diferente «siendo especialmente perjudicial para las praderas de posidonia, originando su envejecimiento rápido y su muerte». Porcel propuso, además de la depuración y desalación de las aguas de la Balsa del Sapo, la instalación de elementos de sujeción naturales como carrizos en los márgenes de la rambla del Cañuelo o, incluso, el desvío de esas aguas a la depuradora de Roquetas. Al respecto, el alcalde, Gabriel Amat, dijo compartir gran parte del contenido de la moción de Indapa y aseguró que los daños que están provocando esas aguas «lo tienen en la Junta de Andalucía desde hace casi dos años». Amat recordó que el asunto está incluso recurrido a nivel judicial «defendiendo como alcalde los intereses de Roquetas» y ante la petición de la concejala del PSOE, Ana Zapata, para que ese agua se usara para riego, Amat comentó que no se puede usar para ello dada su mala calidad. En cuanto a la problemática, el primer edil desveló contactos con el Gobierno de España para que «ayude a la Junta de Andalucía a hacer un túnel por el que salga el agua por su propia inercia a la altura del Faro Sabinal». Una solución que dijo que no es fácil, ya que debe tener el visto bueno de tres organismos estatales diferentes y por el momento solo se cuenta con el de Acuamed. Amat dejó claro que «sabemos el daño que ese agua está haciendo, pero por el momento lo único que hemos conseguido es que no se hagan vertidos en los meses de verano y todo lo que dice la moción lo sabe la Junta de Andalucía». En el debate intervino el concejal de IU, Juan Pablo Yakubiuk, que se preguntó si Acuamed desechaba, en vista del movimiento anunciado por el alcalde, otro proyecto ya anunciado y se mostró partidario de solucionar los vertidos de la rambla del Cañuelo «pero también hay que solucionar los de la rambla del Vínculo». Por su parte, Ana Zapata retomó la palabra para poner el acento en la problemática existente en los alrededores de la Balsa del Sapo, comentando que «si llega a caer la tromba de agua que cayó en el Levante aquí, a lo mejor La Mojonera no existía». Zapata destacó que la Junta lleva gastados en ese problema 13 millones de euros y se preguntó por dónde está la «solidaridad» de Roquetas con los problemas de los municipios vecinos. Por último, la edil socialista criticó la actitud del Ayuntamiento en este tema, ya que «a nosotros nos preocupan los vertidos de la Balsa del Sapo y también los que hacemos aquí en Roquetas, que parece que de esos no nos preocupamos tanto».

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