La variante sigue paralizada en el sexto aniversario de su adjudicación
Esta semana pasada se han cumplido seis años desde que se adjudicaran las obras de la variante de Roquetas, la esperada carretera que debía comunicar la Autovía del Mediterráneo con las urbanizaciones turísticas del municipio roquetero y cuya finalización no parece vislumbrarse en un horizonte muy cercano.
Julio Valdivia
Martes, 10 de mayo 2016, 12:18
La mayor vía de comunicación de Roquetas, fundamental para el sector turístico y para conseguir reducir el tráfico en las colapsadas zonas urbanas del ... municipio, sufre desde hace años una doble paralización, ya que ni el Ayuntamiento de Roquetas, ni la Junta de Andalucía, han sido capaces hasta el momento de cumplir con los compromisos adquiridos en su día para poner en marcha esta infraestructura.
En el caso del Consistorio roquetero, hay que recordar que a principios de la década pasada fue el que propuso como solución a las dificultades económicas para expropiar los terrenos la compensación a los agricultores en forma de aprovechamiento urbanístico. La solución, al calor de la burbuja inmobiliaria, convenía aparentemente a las tres partes afectadas. Los agricultores eran compensados a precio de terreno urbano y por tanto, ganando mucho más dinero que con una expropiación, el Ayuntamiento ayudaba a desbloquear un proyecto vital para la ciudad y de paso conseguía un argumento poderoso con el que presionar a la Junta para aprobar el Plan General de Ordenación Urbana que quería, y la Junta de Andalucía se ahorraba millones de euros en expropiaciones.
Burbuja inmobiliaria Pero ni Ayuntamiento, ni agricultores, ni Junta de Andalucía imaginaron que con las obras a medio ejecutar estallaría la burbuja inmobiliaria, y con ella cualquier aspiración a corto plazo de conseguir desarrollar la nueva zona de Las Salinas, de donde iban a salir las compensaciones para los agricultores. Los elevados costes de urbanización en un proyecto con un futuro incierto, pusieron en contra de la reparcelación de Las Salinas a los afectados por la variante, hasta el punto de que el Consistorio se vio obligado a paralizar el proyecto, dejando en un limbo difícil de resolver el quebradero de cabeza de los terrenos de la variante.
La Junta de Andalucía por su parte también mantiene paralizadas las obras de esta importante vía de comunicación. La excusa dada inicialmente hace unos años fue la falta de disposición de los terrenos para completar la obra, ya que el Ayuntamiento aún sigue sin haber alcanzado el acuerdo con la totalidad de los afectados y quedan varias fincas por ponerse a disposición de la Junta de Andalucía, pero lo cierto es que el tramo hasta el centro comercial Gran Plaza no tiene ningún problema de terrenos y está casi finalizado, y la Administración autonómica tampoco tiene fondos suficientes para finalizarlo.
Desde la Consejería de Fomento se ha asegurado en varias ocasiones que se está buscando la forma de conseguir el dinero para poder finalizar ese tramo, pero los recortes de los últimos años parecen haber dejado con poco margen a la Junta de Andalucía, cuyos responsables actuales en Fomento han asegurado en varias ocasiones que la prioridad ahora mismo es mantener el gasto social en educación, sanidad y servicios sociales, por encima de las infraestructuras.
El único tramo de carretera abierta desde hace años es el que comunica la autovía con la carretera de Las Losas, que discurre por el término municipal de Vícar, donde se optó directamente por una expropiación directa de los terrenos por parte de la Junta de Andalucía. Aquel primer tramo se ejecutó en momentos en los que sí había fondos para infraestructuras y muchos aseguran que de haberse optado por la expropiación la variante estaría terminada en su totalidad, ya que se podría haber ejecutado antes de la llegada de la crisis. Pero también los hay que recuerdan que cuando se alcanzó el acuerdo que implicaba que el Ayuntamiento de Roquetas pondría a disposición de la Junta los terrenos, desde la Administración autonómica se aseguró que era la única manera de poder afrontar un proyecto que en caso de tener que expropiar los terrenos implicaría un incremento de los costes en más de 20 millones de euros.
Pese a que ninguna de las dos administraciones han cumplido con los compromisos adquiridos y por tanto, comparten las culpas de su paralización, la variante ha sido usada como arma arrojadiza entre los responsables de ambas instituciones, que hasta el momento no se han sentado para buscar una solución definitiva a un problema que va camino de eternizarse. Como se recordará, el tramo de la variante de Roquetas de Mar es el tercero y más importante de la nueva autovía de acceso a Roquetas de Mar y Vícar. Su ejecución se adjudicó en 2007 a la UTE formada por Acciona y López Porras por un importe de 36.8 millones de euros, con un plazo de ejecución de 30 meses, es decir, de haberse cumplido el calendario previsto, la carretera debió entrar en servicio antes del verano de 2010.
La única parte en servicio de esa vía son los dos primeros tramos, el trozo de acceso a Vícar, que tiene una longitud de apenas 2,3 kilómetros y que en su día costó casi 15 millones de euros por los costes añadidos de la expropiación.
7,3 kilómetros El tramo pendiente de ejecutar es el tercero y último del proyecto, que tiene una longitud de 7,3 kilómetros, rodeando el municipio de Roquetas por el oeste. Cuando fue adjudicado se aseguró que la vía canalizaría un tráfico diario de casi 20.000 vehículos, número que se ha incrementado con el paso de los años. La vía terminaría en la avenida Rosita Ferrer, justo a la entrada de la Urbanización de Roquetas, ahorrando a los vehículos que se dirigen a las urbanizaciones turísticas tener que atravesar el casco urbano del municipio.
Son las zonas turísticas las más afectadas por la paralización del proyecto, ya que con la autovía abierta ganarían acortando distancias con la capital, si bien el centro de Roquetas también ganaría en la reducción del tráfico en sus calles.
Miguel Ángel López:Seis cosechas perdidas y ninguna compensación «El boleto de lotería que nos vendieron ha volado», así de gráfico se mostraba ayer Miguel Ángel López, uno de tantos agricultores roqueteros afectados por las obras de la variante de Roquetas, que lleva perdidas seis cosechas de sus invernaderos y que todavía ve lejano el momento en el que será compensado por la cesión de los terrenos y el dinero perdido en todo este tiempo.
López explica a IDEAL que en el verano de 2008 los técnicos de la empresa adjudicataria de las obras derribaron sus invernaderos para poder continuar las obras de la variante. Se quedó sin invernaderos y lleva con la actual, seis cosechas perdidas sin que hasta el momento nadie se haya interesado por su situación.
A pesar de la ocupación de la finca, las tierras siguen estando a su nombre, tiene que seguir haciendo frente al pago de la hipoteca de la misma y a su nombre siguen llegando los recibos del IBI rústico que tramita el Ayuntamiento de Roquetas.
600.000 euros en cosechas Este agricultor roquetero calcula que ha perdido en todos estos años cerca de 600.000 euros solo en las cosechas que hubieran producido los 22.000 metros que perdió. Para poder sobrevivir y seguir pagando la hipoteca tuvo que alquilar otras tierras en otra zona, con las que de momento va sobreviviendo mientras espera el día en que se le pague por los terrenos y por el dinero perdido durante todos estos años.
En su caso, como en el de la gran mayoría de los agricultores afectados, la propuesta del Ayuntamiento de Roquetas de compensarles mediante aprovechamiento urbanístico fue vista con buenos ojos cuando se planteó allá por 2006, en plena burbuja inmobiliaria. Sin embargo, el proyecto de reparcelación propuesto hace dos años por el Consistorio, planteaba que solo en su caso tendría que hacer frente a 1,5 millones de euros de gastos de urbanización, sin saber cuándo recuperaría la inversión y las compensaciones por sus tierras.
Ahora se queja de la falta de información y de la falta de actividad por parte de las administraciones que en su día participaron en el proyecto de la variante de Roquetas, así como de la falta de soluciones de los grupos de la oposición. «Los agricultores somos los que estamos soportando las obras de la variante y nadie nos ha puesto soluciones encima de la mesa», explica.
Este agricultor afectado confiesa que «me he llegado a plantear si vuelvo a montar el invernadero mientras esto se soluciona, y así por lo menos no perdería las cosechas», algo que teóricamente no podría hacer pese a que los terrenos siguen estando su nombre, al haberse incluido en el PGOU como sistemas generales. No es el único que se lo ha planteado, incluso ha habido más de un intento por hacerlo, en vista de que la solución a la variante va para largo, como también lo han intentado agricultores afectados por otro proyecto paralizado como es el del hospital, cuyos terrenos también se metieron en la malograda reparcelación de Las Salinas.
Lo cierto es que independientemente de la compensación de los terrenos, las indemnizaciones a las que habrá que hacer frente por las cosechas perdidas en todos estos años, pueden incrementar y mucho los costes de la variante de Roquetas.
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