«La libertad que da trabajar como autónomo tiene un precio»

Ana Robles es una ambientóloga que trabaja en el sector de la consultoría y asesoramiento en cuestiones como gestión de calidad, medio ambiente o seguridad. La mayor parte de su vida laboral ha ejercido su profesión como autónoma freelance y nos relata su experiencia.

Julio Valdivia

Martes, 10 de mayo 2016, 12:09

?¿Desde cuando es usted autónoma?

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?He sido autónoma en dos temporadas, empecé en 2004 a trabajar para una empresa y luego apareció otro ... proyecto para trabajar de freelance en exclusiva, desde 2005 a 2008. Estuve un año por cuenta ajena de nuevo y entonces empezó la crisis, finalicé el contrato y empecé de nuevo como freelance.

?¿Qué tiene de bueno ser autónomo?

?Todos los días puedes buscar ofertas y ofrecer servicios a empresas que por algún motivo hayan dejado de prestar con personal interno. Puedes tener una cartera de clientes y estar siempre en el mercado de trabajo, cosa que por la actual situación económica es difícil si te quedas parado y esperando ofertas para trabajar por cuenta ajena. Es una forma de desarrollar profesionalmente en diferentes áreas que estando en una empresa con una metodología concreta es más complicado. Es más trabajoso pero la capacidad de tomar decisiones y aceptar o rechazar ofertas también es satisfactoria.

?¿Y qué tiene de malo?

?La libertad tiene un precio, como todo. Tienes menos garantías de ingresos, una persona por cuenta ajena que trabaja con un salario pactado sabe con qué va a contar todos los meses, pero el autónomo tiene que trabajar todos los días para conseguir nuevos clientes y mantener los ingresos, tiene más preocupaciones y pero también más interés. Es un modo más solitario de trabajar, incomprendido muchas veces por los trabajadores por cuenta ajena y por las empresas, pero redes como Linkedin nos permite comunicarnos entre los profesionales de un mismo sector.

?¿Y el sector de la consultoría? ¿Cómo está en estos momentos?

?Como casi todo. En aquellos casos que tenían que ver con la construcción ahora mismo no hay actividad. En el resto de sectores hay algunos más estables como la agricultura y el agroalimentario, que demandan muchos servicios de este tipo. En cuanto al tema medioambiental, muy poca gente se preocupa por dar el paso de ir más allá de lo que exige la ley, aunque afortunadamente se están dando pasos y exigiendo nuevos requisitos constantemente. Resumiendo, podría decirse que hay movimiento, pero la caída ha sido importante.

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