Almería Azul propone una Microárea Marina Protegida para Los Bajos de Roquetas
La polémica generada hace unos días por los barcos pesqueros que faenan sobre la pradera de posidonia de Los Bajos, ante el vacío normativo y la indiferencia de las Administraciones, ha servido para conocer una propuesta que está ultimando la organización marina Almería Azul y que llevaría a Roquetas a ponerse a la cabeza de este tipo de espacios naturales en toda la península. Almería Azul pretende implantar en las costas del municipio una microárea marina protegida similar a las que ya funcionan en Canarias con éxito, y para ello ya se ha puesto en contacto con el organismo impulsor de estos lugares, que al parecer se ha mostrado dispuesto a visitar la ciudad y ver sus posibilidades.
Julio Valdivia
Martes, 10 de mayo 2016, 10:48
Almería Azul, que en los próximos días tiene intención de presentar la propuesta al Ayuntamiento de Roquetas de Mar, defiende las ventas de estos ... pequeños espacios protegidos, que normalmente se implantan con el consenso de todos los implicados en el asunto, incluyendo ayuntamientos, comunidades, asociaciones, pescadores y empresas turísticas.
Estas Microáreas «son una estrategia de gestión marina que plantea una convivencia productiva entre la conservación, la pesca profesional y los usos recreativos», explican desde esta organización marina con sede en Aguadulce. Almería Azul defiende el modelo de este tipo de figuras de gestión marina «basado en áreas marinas protegidas de pequeñas dimensiones, impulsadas por las administraciones locales y asociaciones, vigiladas por los propios usuarios y destinadas a favorecer el desarrollo económico de múltiples sectores mediante el fomento de actividades turísticas y recreativas dentro del espacio». Además «potencia la actividad pesquera artesanal en las áreas adyacentes, la investigación y el desarrollo de toda la comunidad local y la cultura de la gestión».
La organización que gestiona este concepto de Microáreas define el proyecto como un modelo de investigación, desarrollo, innovación y divulgación, con efectos positivos sobre la conservación de espacios de gran valor natural, a los que además se sacan rendimientos económicos, demostrando que el desarrollo sostenible, especialmente turístico, puede ser un modelo de negocio rentable para los lugares que apuesten por ello.
El sistema de implantación de estas Microáreas parte de abajo, de las asociaciones y colectivos como Almería Azul, que realizan la propuesta e intentan aglutinar los apoyos de las Administraciones, una fórmula que, al menos en Canarias ha funcionado con éxito. Además, las Microáreas creadas hasta el momento se han asociado en una red para intercambiar experiencias y compartir conocimientos.
Sus impulsores defienden que al ser pequeñas estas redes son más fáciles de conseguir un «consenso social» para su impulso, y al estar basadas en el fomento de actividades ecoturísticas «los usuarios son los principales interesados y defensores de la conservación». Otra de sus ventajas es que al tratarse de lugares en los que se fomenta la presencia de personas «la vigilancia es efectuada por los propios usuarios del espacio, por lo que reducen infinitamente los costes de mantenimiento», no siendo necesarios «grandes desembolsos ni presupuestos adicionales».
Además, dado que las denuncias pueden ser presentadas por los propios agentes locales dependientes de los ayuntamientos, la vigilancia es «altamente efectiva» y la movilización en el lugar de los hechos es bastante rápida. «Se trata de un modelo innovador porque se ha diseñado con el propósito de que el uso turístico sea el que genere la conservación, a la inversa de lo habitual».
Estos lugares incluso han servido para regenerar espacios degradados y generar economía asociada, como ha ocurrido con la primera Microárea creada en Canarias, en la Montaña Amarilla de Tenerife.
Por último, otra de las ventajas de la idea impulsada en Canarias es que «el modelo está diseñado para que pueda ser exportable a cualquier región», según se ha asegurado estos días a IDEAL.
Un proyecto con grandes apoyos en las costas Canarias
La organización Ecoocéanos fue la impulsora de esta iniciativa en Canarias en 2008, pero en aquella comunidad, que hace tiempo que viene destacándose por su apuesta por el turismo sostenible, se ha conseguido aglutinar el apoyo de todo tipo de organizaciones. Así, en el proyecto participan otras organizaciones como Oceanográfica, Biología Pesquera, la Cátedra Unesco de Turismo Sostenible de la Universidad de Las Palmas, la Universidad de La Laguna, el Instituto Canario de Ciencias Marinas, los Cabildos de Tenerife y Gran Canaria, el Gobierno de Canarias y la obra social Caja Canarias. También participa el Gobierno de España, si bien en este caso aún falta una modificación normativa que se producirá en los próximos días, según se ha destacado. Hay media docena de Microáreas funcionando en Tenerife y Gran Canaria ( y otra en Colombia), aunque ya hay en estudio otras cinco en La Palma, Lanzarote y La Gomera. La de Roquetas podría ser la primera de la península.
Un recurso turístico poco aprovechado actualmente
En un municipio como el de Roquetas, que hace años que sufre la crisis de un modelo turístico centrado casi exclusivamente en el sol y la playa, los espacios naturales que afortunadamente conserva la localidad, como Punta Entinas o las Praderas de Posidonia, pueden convertirse en un recurso turístico de primer orden que complemente la actual oferta y que atraiga clientes de mayor poder adquisitivo. Es el caso del turismo submarino, que genera un gasto mucho mayor que el turista típico de sol y playa, y que hasta el momento se ha sentido poco atraído por el litoral roquetero (a diferencia del Levante de la provincia). Almería Azul defiende esa perspectiva como uno de los argumentos para pedir la implantación de una Microárea Marina Protegida, que siguiendo el modelo implantado en Canarias, requiere la implicación de todas las Administraciones, pero muy especialmente el Ayuntamiento de Roquetas de Mar en este caso, y los propios vecinos. La asociación ha explicado a IDEAL en este sentido, que «tener zonas protegidas atrae el interés de los turistas que quieren visitarlas», de ahí que se vea gran potencial a una de las praderas de posidonia mejor conservadas del litoral mediterráneo, en la que sería posible la práctica de actividades turísticas como la observación, el submarinismo, el snorkel o la navegación sin ancla. Y todo ello sin perjudicar a la pesca, ya que estas zonas protegidas son un lugar clave en la regeneración de las áreas pesqueras ceranas, de hecho, en Canarias diversas organizaciones pesqueras han mostrado su apoyo a la creación de estas Microáreas para garantizar el futuro de su sector.
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