La paciencia se desborda en la rambla del Cañuelo
Eran las ocho de la mañana cuando Francisco Manuel Martín, gerente de una estación de servicio en la carretera de la Yegua Verde, decidía sentarse en la rambla del Cañuelo utilizando una caja de plástico como asiento y plantando una gran cruz. Martín decía estar cansado del descenso de clientela que ha sufrido su negocio desde que el agua de la Balsa del Sapo empezó a fluir en la citada rambla y advirtió que no se movería hasta que no se cortara el bombeo.
Julio Valdivia
Martes, 10 de mayo 2016, 12:12
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Su determinación animó a muchos otros afectados a acercarse al paso de la carretera de la Yegua Verde, uno de los más problemáticos tras ... el bombeo de Las Norias, dado el tráfico que soporta. Horas después, eran decenas las personas que reclamaban una solución al problema originado por las aguas procedentes de la Balsa del Sapo, llevando incluso al corte de la carretera.
Lo cierto es que la paciencia empieza a agotarse entre muchos agricultores, empresarios y ciudadanos afectados por el agua que atraviesa desde hace días la rambla del Cañuelo dificultando el tránsito de vehículos e impidiendo el de bicicletas, muy usadas por los inmigrantes para moverse por la zona.
Facturación
En el caso de Francisco Manuel, cifra el descenso de facturación que ha sufrido su negocio entre un 25 y un 30%, lo que pueden suponer alrededor de 2.500 euros diarios. Pocos son los coches que se acercan a su gasolinera a repostar y muchos menos los que acuden para lavar sus vehículos, teniendo que atravesar la rambla de regreso. Por eso ayer su determinación era total, «o se arregla el problema o el cementerio está ahí al lado»·, dijo tras asegurar que no pensaba moverse.
Su protesta encontró el apoyo de muchos vecinos y agricultores de la zona, que le llevaron algún café, insistían en que se sentara en una silla y dejara la caja de plástico y consiguieron, tras muchas discusiones, que se pusiera unas botas para mantener los pies secos.
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Críticas a la Junta
Entre los presentes, las críticas se dirigían contra la Junta de Andalucía, «¿por qué han entubado todo y al llegar a Roquetas echan el agua a la rambla?», se preguntaban muchos ayer. No tardaron en aparecer las primeras pintadas en los alrededores con el lema «el agua del Sapo, la ruina de Roquetas», frase que incluso fue un hashtag (etiqueta en la red social Twitter) en la tarde de ayer.
El nivel de las protestas hizo que acudiera al lugar el alcalde de la ciudad, Gabriel Amat, quien acompañado de parte de su equipo de Gobierno dijo que se ha dado de plazo a la Junta hasta el jueves para que solucione el problema. Amat, que calificó de «vergüenza» lo que está ocurriendo con el agua de la Balsa del Sapo, invitó a Francisco Manuel a levantarse y salir del agua y pidió a los vecinos que abrieran al tráfico la carretera, «porque si esto no se soluciona yo estaré con vosotros donde tenga que estar, y si tenemos que meternos todos en el cauce ahí estaré con vosotros», dijo consiguiendo levantar la protesta.
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El alcalde aseguró que si la Junta no asume el coste de las obras a realizar, las hará el Ayuntamiento con cargo al canon que los roqueteros pagan en sus recibos del agua para la Agencia Andaluza del Agua, sobre el que dijo que el municipio ha aportado ya casi 2 millones de euros «sin que se haya reinvertido ni un euro». Amat volvió a alertar de los riesgos de contaminación en la playa y pidió el arreglo de los pasos y la entubación total del vertido para arreglar el problema generado por el bombeo, que tanto él, como los afectados que ayer protestaban, se mostraron dispuestos a apoyar si no se perjudica a la parte de Roquetas con ello.
Entre los que acudieron a la concentración improvisada también estuvo el presidente provincial de ASAJA, Francisco Vargas, quien dijo que «la Junta antes de tirar el agua a la rambla debería haber solucionado el tema de los pasos, llevamos avisándoselo desde el mes de enero».
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Por su parte, el portavoz de Izquierda Unida, Ricardo Fernández, apoyó en una nota a los agricultores y acusó al alcalde del problema por olvidarse de estos pasos cuando invirtió más de 3 millones en el puente de Las Salinas y no contempló su mejora como pidió la oposición.
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