Aprobada la normativa de terrazas que regulará su instalación en Roquetas

Aprobada la normativa de terrazas que regulará su instalación en Roquetas
  • Roquetas de Mar cuenta ya con una nueva ordenanza que regula las «terrazas de establecimientos de hostelería, quioscos, puestos ocasionales o temporales y otras actividades comerciales en espacios de uso público», que fue aprobada en el Pleno de la semana pasada con los votos del PP y la abstención del resto de grupos. La normativa, que entrará en vigor una vez superados los plazos legales oportunos y el plazo de alegaciones, regula todos los aspectos de este tipo de terrazas, cuya demanda ha aumentado considerablemente tras la entrada en vigor de la Ley del Tabaco que prohibe su consumo en el interior de los establecimientos.

 

El documento, al que ha tenido acceso IDEAL, regula todo tipo de aspectos, como la ocupación de las citadas terrazas, que deberá ser de una «franja coincidente con la longitud de la fachada», si bien se podrá autorizar en locales colindantes del mismo edificio siempre que se cuente con la autorización de los propietarios y que exista un itinerario peatonal junto a las fachadas.

Uno de los aspectos que obligará a cambiar muchas de las terrazas actuales es el referente al espacio que se debe dejar para los peatones y que deberá ser de un mínimo de 1.80 metros libres de obstáculos, espacio que deberá ampliarse hasta los 2.20 metros en el caso de «zonas de mayor afluencia de viandantes» como las avenidas.

En aquellos lugares en los que no sea posible la ubicación de mesas y sillas «se realizará un estudio individualizado por parte del Ayuntamiento», que podrá autorizar como medidas excepcionales «una hilera única de mesas de menor dimensión y un máximo de dos sillas enfrentadas» dejando un mínimo de 1.50 metros de paso peatonal u «ocupar en la calzada el espacio delimitado para el estacionamiento de vehículos».

En los casos de ocupación de plazas de estacionamiento, la nueva normativa establece que las terrazas deberán configurarse sobre una tarima que quedará enrasada con la acera de forma que evite tropiezos y caídas, además deberá existir un vallado perimetral con esquinas retrorreflectantes como elementos protectores.

Mobiliario

Según la nueva norma el mobiliario no podrá ubicarse a menos de 50 centímetros del bordillo de la acera en caso de estacionamientos en batería, mientras que en calles con estacionamientos en línea o carril bici, la distancia mínima a guardar deberá ser de 80 centímetros. En calles sin estacionamientos los bordillos deberán incluir un vallado en vías de circulación rápida o pantallas de vidrio en calles menos peligrosas.

Como norma general se autorizarán un máximo de 25 mesas por establecimiento a razón de 4 metros cuadrados para cada una, si bien «podrá autorizarse un máximo de 30 mesas en espacios singulares que dispongan de una gran amplitud».

No se podrán ubicar terrazas en espacios en los que haya que cruzar para acceder al establecimiento, tampoco en zonas de acceso a pasos de peatones, lugares que puedan dificultar la visibilidad, paradas de transporte público, salidas de emergencia, en zonas de «pendiente pronunciada» y en aquellos lugares que los técnicos consideren que no es posible su ubicación.

En cuanto al mobiliario se establece la necesidad de que toda la terraza tenga el mismo tipo de mesa y silla, aunque sí se autorizarán espacios «claramente diferenciados» con otros modelos de mobiliario. El color de mesas y sillas será liso en todos los casos y podrá ser blanco, beige, marrón, rojo, burdeos, naranja, gris, negro o el color propio del material si se trata de madera o aluminio. Los cojines, en caso de existir, también tendrán colores lisos. La publicidad únicamente se permitirá en muebles blancos y deberá ser de colores claros para que no destaque «demasiado».

El documento, según ha sabido IDEAL, también regula todos los elementos habituales en las terrazas y, entre otras cosas, prohíbe expresamente «toda clase de mostradores, vitrinas expositoras, frigoríficos, mesas auxiliares para preparar comidas, cualquier tipo de contenedor de basuras, cualquier tipo de máquina expendedora, recreativa, elementos decorativos no autorizados, así como cualquier tipo de publicidad anclada en el suelo». Tampoco estarán permitidos equipos de reproducción de música y audiovisuales.

Podrán decorarse con jardineras, con entre 50 centímetros y un metro de altura, recomendándose jardineras de cerámica, metal o madera y, en el caso de las de plástico, se deberá evitar el verde o el marrón. Se prohíben las de hormigón.

Sombrillas, toldos y pérgolas libres de publicidad y con colores lisos

En el caso de las sombrillas, se establece que deberá tener una altura libre de 2.20 metros y «sin invadir el itinerario peatonal», además deberán ser todas iguales, quedando prohibido el uso de «sombrillas de playa». Su pie deberá ser de diseño, prohibiéndose expresamente «las bases de hormigón o plástico». El color de las lonas será blanco, beige, marrón, rojo, burdeos, gris o negro, en cualquier caso «siempre de colores lisos».

Los toldos deberán estar anclados a la fachada sin apoyos en el suelo, con los mismos colores que las sombrillas, quedando prohibida la publicidad salvo el nombre del establecimiento. En aceras amplias de más de 6 metros se permitirán toldos a dos aguas.

Por último, en cuanto a las pérgolas se podrán usar frente a paseos marítimos y puertos, en plazas o espacios libres «donde existan zonas o espacios adecuados», en las avenidas de Roquetas, Mediterráneo, Playa Serena, Las Gaviotas y en el tramo de edificación con uso terciario de la avenida Pedro Muñoz Seca. No podrán superar la longitud de la fachada y en espacios privados de uso público no podrán superar los 10 metros de fondo, mientras que en los espacios públicos éste no podrá superar los 4.80 metros. Deberán estar separadas del bordillo con un mínimo de 30 centímetros y solo en aquellas aceras «en las que no exista aparcamiento, carril bici, arbolado, báculos de alumbrado, ni mobiliario urbano junto al mismo y que permitan un itinerario peatonal accesible de un mínimo de cuatro metros libres de obstáculos».

La oposición quiere una normativa consensuada por políticos y empresarios

En general desde los grupos de la oposición se vio con buenos ojos la nueva norma, que la concejala de Gestión de la Ciudad y portavoz popular, Eloísa Cabrera, consideró que «hacía falta» y defendió que «debe tener el consenso de todos los grupos». Cabrera también explicó que la norma ya está en manos de la asociación de comerciantes que, junto al resto de ciudadanos, dispondrá de un mes para realizar alegaciones antes de su aprobación definitiva.

Desde Izquierda Unida, su portavoz, Ricardo Fernández, no terminó de ver los plazos de adaptación, que en su opinión son demasiado cortos, «con la crisis que hay va a suponer un duro gasto», dijo. Además, echó en falta más regulaciones en los colores que se han dejado demasiado abiertos, así como los casos de los centros comerciales sobre los que no se especifica nada. Fernández dijo que el Ayuntamiento debería haber creado una comisión con empresarios, asociaciones y partidos, para acordar una norma de consenso.

En parecidos términos se expresó Juan Ortega del PSOE, quien dijo que «sería interesante poder dar participación a los sectores implicados», además de pedir «una reflexión sobre los plazos, que son muy cortos». Ortega pidió, igualmente, la revisión de las sanciones, ya que la leve, que puede alcanzar los 1.000 euros fue considerada «abultada» por el portavoz socialista.

Por último, en el punto también intervino el portavoz de Indapa, José Porcel, quien alertó de la «discrecionalidad» de la norma, que deja muchos aspectos abiertos a la consideración final de los técnicos municipales.