Eugenio Sánchez: Me duele el Partido Popular
En los años en los que comencé a interesarme por la política no pasaba una semana sin que saltara a la luz pública un escándalo de corrupción del PSOE. Fueron los años en los que el PSOE consiguió introducir en el código penal el delito de tráfico de influencias.
Julio Valdivia
Martes, 10 de mayo 2016, 11:44
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Hablo del tristemente famoso caso de Juan Guerra, hermano de Alfonso Guerra, que por aquellos entonces era vicepresidente del gobierno y mano derecha de ... Felipe Gonzalez. También hablo del caso Filesa, que consistió en la creación de una trama de empresas cuyo fin era la financiación ilegal del PSOE para hacer frente a los gastos electorales de la campaña electoral de 1989. Todos estos hechos fueron probados por la judicatura, pero muchos de los cargos fueron retirados porque en el momento de los hechos delictivos no existía el delito tipificado como "financiación irregular" de los partidos políticos. Dos grandes contribuciones del PSOE al código penal español. Parecía que iban apareciendo leyes a la misma velocidad con la que el PSOE cometía los delitos.
También se destaparon en esa época el caso Roldan y el GAL, mediante el cual, el PSOE hizo un arte del terrorismo de estado. La foto de Felipe Gonzalez abrazando a las puertas de la cárcel a dos condenados por la justicia no tiene precio.
Y en el año 1996 entra el PP en el gobierno de España, de una España a la que el PSOE había dejado esquilmada, en la más absoluta ruina. En uno de los debates televisivos de la campaña electoral de aquel año Felipe Gonzalez le preguntó asombradísimo a Aznar que como iba a paliar el déficit público bajando los impuestos (que era la intención del PP), que si tenía una caja mágica de donde sacar el dinero. Aznar le contestó que no hacía falta magia, que se podía hacer creando empleo, ya que cuantos más españoles trabajaran y pagaran sus impuestos, cada uno de ellos tendría que pagar menos. Así sucedió, el PP creó cinco millones de puestos de trabajo en dos legislaturas, y los impuestos bajaban, y todos teníamos más dinero en el bolsillo para gastar, para que la economía se moviera. Claro, que en su primera legislatura, el PSOE hizo casi lo mismo. Gonzalez prometió crear 800.000 puestos de trabajo, y cuando terminó la legislatura se habían destruido esa misma cantidad. Cuando se le preguntó, pasados los cuatro años, por esa promesa electoral, Gonzalez afirmó que él no había prometido crear 800.000 mil trabajos, sino 800 o 1.000. Esto movería a la carcajada si no estuviéramos hablando de algo tan serio.
Entonces, en este contexto, yo, que no había sido adoctrinado en casa, que no era un voto cautivo más, que podía forjarme mi opinión política por mi mismo sin ninguna pasión ni idea preconcebida: ¿Cómo elijo otro partido que no sea el PP?, ¿Cómo no asociar al PSOE con Alí Baba y los cuarenta ladrones?. Además, en Roquetas, se vivió un cambio más que palpable desde la entrada del PP en el ayuntamiento. Los ciudadanos veíamos cambios diarios, veíamos donde iban nuestros impuestos, veíamos un municipio pujante. Entonces, ¿Cómo puede un joven con una cultura media y sin prejuicios no simpatizar con el PP?.
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Pero entonces incurrí en un error muy grave, los arboles no me dejaban ver el bosque, y siempre que alguien mencionaba un caso de corrupción del PP uno de mis argumentos era que en el PSOE había mucha más corrupción. Y es un argumento cierto, porque en noviembre del 2009, el fiscal general del estado de la época, que había sido designado por el PSOE, informó al congreso de los diputados de que el PSOE ocupaba el primer lugar de la lista negra de la corrupción con 264 causas penales contra cargos públicos o políticos por 200 del PP. Pero a mí me duelen mucho más los 200 del PP que los 264 del PSOE, porque yo soy militante del PP y quiero un partido limpio de corrupción.
Todavía más que la corrupción en mi partido me duele que expliquen tan mal las cosas a veces. Cuando Rajoy bajó la prestación de los desempleados a partir del sexto mes del 60% al 50% en lugar de decir que era consciente del sacrificio que le estaba pidiendo a los desempleados, de disculparse, de darles las gracias, de decirles que si el PSOE no hubiera dejado España arruinada no hubiera sido necesario, en lugar de eso dijo que lo hacía para que los desempleados se dieran más prisa en buscar trabajo. Eso me dolió muchísimo, porque era asumir que la mayoría de desempleados no buscan trabajo activamente, y eso no es así. La inmensa mayoría de los desempleados no lo son porque quieran, por desgracia. Eso dejó ver una preocupante falta de contacto con la realidad y de tacto.
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También me duele que el PP suba los impuestos directos e indirectos, porque eso siempre había sido una política del PSOE, pero no del PP. El PP creía en recaudar más IVA incentivando el consumo, metiendo dinero en el bolsillo del ciudadano bajándole los impuestos. El PP en el que yo creo no sube los impuestos ahogando más todavía a la clase media. Sé que el PSOE ha dejado en la ruina a España, pero yo creo en otros modos de salir. Creo en recortar drásticamente el gasto público donde se puede. Y se puede eliminando las comunidades autónomas y miles de políticos y enchufados con ellas, eliminando el senado, que no vale para nada, eliminando coches oficiales y sus conductores, eliminando a los funcionarios que sobran, y no pagando menos a los que si hacen falta. Y sobre todo, se puede ahorrar eliminando a todos los asesores, políticos profesionales y demás chupópteros que se han convertido en una plaga en todos los partidos.
Y vuelvo a insistir, si, el PSOE es el rey de los chupópteros, pero a mí, los que más me duelen son los del PP.
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