Roquetas estudia como evitar las molestias de las barbacoas playeras
Las barbacoas son objeto de polémica estos días en el municipio. El último Pleno del Ayuntamiento desveló los planes municipales para prohibir que se instalen a menos de 30 metros de la orilla, aunque la medida está en fase de estudio, según aseguró el alcalde, Gabriel Amat.
Julio Valdivia
Martes, 10 de mayo 2016, 12:36
Amat respondía así a una pregunta en este sentido del portavoz socialista, Juan Ortega, que decía haber recibido numerosas quejas por la existencia de ... barbacoas, «incluso con mesas y manteles» en la playa, quejas que también confirmó el propio alcalde haber recibido.
Lo cierto es que las barbacoas forman parte del paisaje playero roquetero desde hace años, incluso hay quienes instalan auténticos chiringuitos con toldos, mesas, sillas, manteles y, según el portavoz socialista, hasta camareros para servir en fiestas privadas.
Una queja, la referida a la infraestructura usada por algunos, que es bastante repetida entre los que reclaman algún tipo de regulación, «algunos llegan y se establecen usando media playa como si fuera suya», comenta una roquetera que alerta de la mala imagen que estos despliegues provocan entre los turistas.
Junto al abuso del espacio y los chiringuitos que forman algunos, el humo, los olores, la música y la suciedad que dejan, parecen ser las principales quejas de los partidarios de la regulación, especialmente entre los residentes de zonas como Torrequebrada, donde proliferan este tipo de fiestas improvisadas con chorizo o pescado asado, hasta el punto de masificarse en algunas zonas, como IDEAL pudo comprobar ayer a mediodía en el entorno de Torrequebrada.
Defensores
En la playa sin embargo, casi todas las opiniones defienden la libertad de instalar barbacoas. Es el caso de la familia Corral, residente en Roquetas, y que el domingo se encontraban en la playa de Los Bajos con su camión, zona de sombra e incluso su propio generador. «Si las prohíben dejaremos de venir a la playa», asegura una de las integrantes de la familia. Todos coincidían en destacar la inutilidad de la medida de distanciarse de la orilla, «olerá igual». La respuesta inmediata al conocer la existencia de quejas es que «la gente se queja por todo».
Una respuesta, ésta última, que este diario recabó entre otros usuarios consultados a mediodía del domingo. «Si precisamente yo alabo esta playa es por la anchura y la libertad que hay», explicaba en Las Salinas el jiennense Javier Montero, junto a su mujer, Juani Parra, quien pide las autoridades «pongan multas a la gente que no cuida la playa», pero no ve bien mayores restricciones a las barbacoas.
Algunos reconocen que las de carbón pueden llegar a ser molestas, pero «teniendo respeto, no hace falta prohibir», explica una pareja almeriense que prefiere no identificarse y cuya opinión coincide con Jesús Hidalgo, corredor de Aguadulce, que incluso reconoce que cuando hace deporte el olor de las barbacoas resulta tentador. «Se pueden regular, pero tanta prohibición no es buena», comenta, tras apuntar como solución que se habilite un lugar específico para ella.
«A mí no me molestan, a otra gente sí que le molesta», reconoce Jesús Fernández, que ayer hacía deporte con su bici por la polémica zona de barbacoas. Fernández no se pronuncia sobre si la regulación es necesaria, pero sí consideró que «cuanta más comodidad le des a la gente en la playa mejor, porque va a venir más gente, si empiezas con prohibiciones se van a ir a otro sitio».
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