El Banco de Alimentos distribuye cada semana 20.000 kilos de excedentes del sector agrícola
Miles de kilos de productos de la agricultura almeriense son destruidos para evitar un desplome de precios por exceso de producción o por problemas en su comercialización, como ocurrió el año pasado con la crisis del E.Coli. Para evitarlo, el Banco de Alimentos de Almería, la Consejería de Agricultura y Coexphal, han firmado recientemente un convenio de colaboración con la idea de que la mayor parte de esos excedentes se puedan distribuir entre los más necesitados.
Julio Valdivia
Martes, 10 de mayo 2016, 11:21
El acuerdo lleva dos meses funcionando con buenos resultados. Cada semana un camión con 20.000 kilos de productos, a veces incluso dos o ... más camiones, llega a las instalaciones del Banco de Alimentos de Roquetas para que desde allí, tomates, melones, sandías, calabacines o cualquier otro producto, sean distribuido entre una veintena de asociaciones que participan en el programa.
De momento, el plan beneficia a alrededor de 5.000 personas de toda la provincia, si bien hay que tener en cuenta que para adherirse a la iniciativa es necesario presentar una gran cantidad de documentación, que hasta el momento solo han presentado 20 de las 175 asociaciones que colaboran habitualmente con el Banco de Alimentos, según asegura a IDEAL su vicepresidente, Manuel González.
Desde esta organización solidaria atendida por voluntarios, en su mayoría jubilados, se confía en que este programa permita incrementar el reparto de alimentos entre las familias almerienses más necesitadas, cuyo número ha crecido de forma espectacular en los últimos años por la crisis.
Donaciones
No obstante, además de ese importante volumen de kilos que llegan gracias al acuerdo con Coexphal y la Junta, hay que destacar que el Banco de Alimentos viene distribuyendo frutas y hortalizas donadas por empresas del sector desde que se creó hace 13 años. Solo el año pasado, más de 500.000 de los 2,2 millones de kilos de alimentos distribuidos, eran productos agrícolas recogidos gracias a la colaboración de un gran número de empresas de distribución y cooperativas que colaboran directamente con la organización.
Además, la asociación distribuye también en Almería, junto a Cruz Roja, los alimentos del programa de la Unión Europea, que en España gestiona el Ministerio de Agricultura y que permite la distribución de alimentos de larga duración entre familias necesitadas. Se trata de productos de calidad y que llegan muy controlados al Banco de Alimentos, ya que las asociaciones deben presentar la documentación de cada familia beneficiaria, «está tan controlado, que si nos llegan dos cartones de leche rotos, tenemos que sacarles una foto y mandar un expediente para que nos los sustituyan», explica González.
Cada tres meses llegan a las instalaciones de Las Salinas 400.000 kilos de productos, desde leche, hasta pasta, aceite o cacao, para ser repartido entre las familias adheridas al programa a través de las asociaciones.
Captación
Todo ello se une a las campañas de captación de alimentos que el Banco de Alimentos realiza habitualmente y que es el motivo por el que se fundó. Supermercados e hipermercados colaboran aportando mermas, es decir, productos con defectos de presentación que no pueden ser vendidos. Además, se realizan periódicamente campañas de recogida en los centros comerciales para pedir la colaboración de los ciudadanos y se contacta con todo tipo de empresas alimentarias.
En total, unas 45.000 personas se benefician en Almería del trabajo del Banco de Alimentos. Una organización para la que la transparencia se ha convertido en una obsesión, para disipar las dudas que pudiera haber sobre la gestión de todos estos productos. Cada entrada es anotada minuciosamente, pesándose hasta los gramos, y lo mismo ocurre con cada salida.
Sin voluntarios suficientes las limitaciones son grandes, pero entre los objetivos de sus responsables es potenciar las inspecciones entre las asociaciones que reciben los alimentos para comprobar el estado de las instalaciones en las que se almacenan y el reparto que se realiza.
En la actualidad son una docena de voluntarios los que colaboran, casi todos jubilados, pero también hay parados que deciden dedicar su tiempo para colaborar. Entre ellos, los hay que conocieron el Banco de Alimentos de Almería como beneficiarios de sus programas de reparto, y que han acabado echando una mano.
Las administraciones almerienses, de las menos solidarias de España
A pesar de que en 2010 el Banco de Alimentos ocupó el puesto número 25 de los 53 existentes en España en volumen distribuido, no es precisamente de los más apoyados por las administraciones, según confiesan sus responsables.
La distribución de tantos kilos de alimentos supone un esfuerzo económico importante, a pesar del carácter voluntario de la organización. Combustible, vehículos e instalaciones, suman muchos gastos que son cubiertos a duras penas. El Gobierno de España aporta al Banco de Alimentos 17 euros por tonelada de alimento recibido del programa de la UE, además se cuenta con 100 socios que aportan 100 euros anuales en concepto de cuota y la Junta de Andalucía aporta otra subvención de unos 10.000 euros. En total, se recibe aproximadamente la mitad de lo que se necesita para funcionar con normalidad. «El resto tenemos que buscarlo», confiesa su vicepresidente, Manuel González.
La Diputación de Almería realizó una pequeña y única aportación hace más de una década y en la actualidad únicamente sufraga la impresión de unos trípticos, y en cuanto a los ayuntamientos, la colaboración se limita a la cesión de los terrenos en los que se asienta la sede en el caso de Roquetas.
Recientemente se pidió a los municipios que aportaran un euro por cada beneficiario de los programas de reparto de alimentos de cada localidad. Ello permitiría recaudar unos 45.000 euros anuales a repartir entre los municipios. Solo Vera ha contestado positivamente y aportará 2.500 euros, el resto ni siquiera se ha molestado en responder, salvo en el caso de Adra, que dijo que no podría colaborar. Menos alguna colaboración puntual del Colegio Médicos o la Cámara de Comercio, poco apoyo más hay.
Un caso, el de Almería, poco común en el resto de España, donde muchos municipios e instituciones suelen colaborar activamente con sus respectivos Banco de Alimentos.
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