Los empadronamientos irregulares tardan un año en resolverse
La vecina de la Urbanización de Roquetas que hace meses denunció el empadronamiento irregular de tres marroquíes en su vivienda, sin ella saberlo, ha asegurado a IDEAL que, a pesar del tiempo transcurrido, aún permanecen empadronados dos de esos individuos.
Julio Valdivia
Martes, 10 de mayo 2016, 12:19
C.H., que ha preferido no facilitar su nombre, ha explicado que esta semana ha vuelto a interesarse por el número de personas empadronadas ... en su vivienda en el Ayuntamiento de Roquetas, y ha podido comprobar que aún permanecen dos de las personas que denunció allá por el mes de septiembre.
El asunto es complejo, según reconoce a IDEAL el concejal de Estadística de Roquetas, Francisco Gutiérrez, que reconoce la existencia de los dos empadronados. Al parecer, la normativa actual es muy garantista en este tipo de casos, por lo que para dar de baja de oficio a alguien, hay que seguir una serie de pasos estipulados por la legislación y que pueden suponer un año de trámites con facilidad.
Aunque C.H. pidió en septiembre, cuando conoció la existencia de estas tres personas que estaban empadronadas en su misma vivienda sin su conocimiento, que se les diera de baja automáticamente, los trámites son más laboriosos.
Un primer paso es notificar a los afectados, para lo que el Ayuntamiento debe buscarlos, «miramos en la base de datos de contribuyentes a ver si tienen otro domicilio disponible», se ha destacado. Un trámite que suele ser infructuoso, por lo que el siguiente paso es publicar la gestión en el Boletín Oficial de la Provincia y en el tablón de anuncios del Ayuntamiento de Roquetas, un proceso que incluye un plazo de alegaciones.
Sin alegaciones por parte de los afectados, la baja definitiva debe ser aprobada por el Consejo Provincial de Empadronamiento, órgano que se reúne una o dos veces al año y que son los que finalmente deben aprobar la resolución que ordena al Ayuntamiento dar de baja a estas personas.
Gutiérrez asegura que la legislación ofrece muchas garantías a los ciudadanos empadronados y que los ayuntamientos no pueden obstaculizar los empadronamientos. «Cuando a los funcionarios se les presenta un contrato de arrendamiento, no pueden saber si es legal o ilegal y no se pueden negar a tramitar el alta», explica.
Agilidad
Al parecer, en Roquetas se dan bastantes casos de este tipo, entre otras cosas por la agilidad con la que trabaja el servicio de Estadística. De hecho, el Ayuntamiento de Roquetas realiza 12.500 trámites anuales relacionados con el padrón municipal, entre altas y bajas.
No se tienen cuantificados los casos de empadronamiento irregular existentes, ya que la mayoría no se detectan por parte de los vecinos afectados hasta que no solicitan el certificado de empadronamiento de su casa y en otros muchos casos éstos se resuelven sin tener que realizar ningún trámite, al tener que hacer la baja de oficio cuando estas personas se empadronan posteriormente en otro lugar. No obstante, desde el Ayuntamiento de Roquetas se reconoce que «no es raro que los funcionarios de Estadística tengan que ir a declarar a un juicio» por esta cuestión.
Este tipo de empadronamientos se suelen realizar para utilizar la vivienda como muestra de arraigo en las solicitudes de residencia de los extranjeros, y sobre todo, según destacan fuentes policiales, para conseguir el reagrupamiento familiar, ya que uno de los requisitos para estos permisos es disponer de una vivienda digna y preparada para recibir a la familia del inmigrante.
En el caso de C.H., el responsable de estos empadronamientos fue al parecer una persona de su propia comunidad de vecinos, que utilizó los datos de su correspondencia para confeccionar un contrato de arrendamiento falso y así tramitar el alta de los tres marroquíes originales. No fue hasta el momento en el que estas tres personas empezaron a recibir cartas de bancos en el domicilio de esta vecina, cuando sospechó y acudió al Ayuntamiento de Roquetas de Mar a informarse, descubriendo el empadronamiento irregular, que fue denunciado ante la Guardia Civil. Dos de ellos siguen empadronados a día de hoy en la casa y correspondencia de los tres siguen llegando a la vivienda.
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