Motos acuáticas y barcos de recreo acosan a los delfines cerca de Aguadulce

Gran número de embarcaciones se reúnen en los alrededores de la piscifactoría, a la que acuden los delfines para comer./PROMAR
Gran número de embarcaciones se reúnen en los alrededores de la piscifactoría, a la que acuden los delfines para comer. / PROMAR

La asociación Promar lo ha denunciado y recuerda que estas prácticas están expresamente prohibidas

Julio Valdivia
JULIO VALDIVIARoquetas de Mar

La asociación Promar, de defensa de la fauna marina, ha denunciado la peligrosa situación que se está dando en los alrededores de la piscifactoría situada junto a la costa de Enix, cerca de Aguadulce, con motos de agua y embarcaciones de recreo que acosan y persiguen a los delfines que se acercan a comer a esta zona.

La asociación aseguró haber visto este pasado miércoles la presencia de tres motos de agua y dos barcos que «han salido en persecución de la familia de delfines que se acercó a comer a la piscifactoría». Promar aseguró que «todos tenemos ganas de verlos, nosotros somos unos convencidos de que su lugar es el mar, pero no se puede perseguir, acorralar y poner en peligro la vida de los delfines» y recordó que existe un protocolo establecido por el Gobierno para la observación de los cetáceos y que cumple escrupulosamente su embarcación, la Blancazul, desde la que realizan estos días paseos en barco. Entre esas normas que se deben seguir, es obligatorio apagar el motor de las embarcaciones al acercarse y nunca se debe interferir en su navegación.

Algo que no se está cumpliendo, ya que «hemos presenciado como chavales jóvenes pilotando poderosas y ruidosas motos de agua, los esperan a la salida de la piscifactoría y cuando están a su alcance intentar llegar a tocarlos. El ruido provocado por sus motores ya es dañino para ellos, pero el sentirse perseguidos, acosados, acorralados es una situación que no debemos permitir».

La escena, según aseguró a IDEAL Moisés Palmero, es frecuente en esta zona, según han podido comprobar desde Promar en estas fechas en las que hacen dos salidas diarias desde su embarcación para observar a los delfines.

Palmero lamentó la impunidad con la que se producen estas prácticas y asegura que desde que están haciendo las rutas, nunca han visto que una patrullera esté en la zona controlando las motos acuáticas ni embarcaciones que se sitúan ahí para perseguir los delfines.

Además de la falta de vigilancia, también se denuncia la falta de control por parte del Ayuntamiento hacia las empresas que alquilan los vehículos. Desde la asociación se preguntaron qué tipo de controles se realizan a las personas que quieren alquilar embarcaciones y si es suficiente pagar la tarifa de alquiler y el DNI para moverse con estos vehículos sin ningún control. «Estamos convencido de que la falta de vigilancia en este tipo de empresas tarde o temprano creará algún disgusto, porque se creen los dueños del mar, por encima del bien y del mal», denunció Promar.

En este sentido, se recordó que existe un Real Decreto 238/2019 que regula las embarcaciones de recreo y las motos acuáticas. En él se especifica que en el caso del alquiler por horas no será necesario tener titulación alguna, pero sí se condiciona su uso a un circuito previamente establecido o a excursiones colectivas, desconociéndose si la piscifactoría de Aguadulce y sus alrededores forman parte de esos circuito. Las empresas que las alquilen por horas, dice el Real Decreto, deberán tener un circuito «delimitado por al menos cuatro balizas, cuyas medidas, posición y distancia serán establecidas por Capitanía Marítima, teniendo en cuenta las características de la costa, tiempos reinantes, corrientes y demás circunstancias relacionadas con la seguridad marítima».

Sanciones penales y administrativas

La observación de cetáceos está muy regulada desde hace tiempo por el Real Decreto 1727/2007 que establece cinco zonas según la distancia a la que se encuentren los cetáceos, siendo la más cercana una distancia de 60 metros hasta el grupo de animales, algo que al parecer incumplieron los motoristas detectados por Promar, que según la asociación llegaron a intentar tocarlos. La normativa deja muy claro que se considera que puede dañar, molestar o inquietar a los cetáceos «el contacto físico de embarcaciones o personas con el cetáceo o grupo de cetáceos», así como alimentarlos o «impedir el movimiento libre, interceptar su trayectoria, cortar su paso o atravesar un grupo, en cualquier momento y dirección». También está expresamente prohibido «producir ruidos y sonidos fuertes o estridentes para intentar atraerlos o alejarlos, incluyendo la emisión de sonidos bajo el agua», así como bañarse o bucear en la zona de exclusión. La normativa deja la vigilancia en manos del Servicio Marítimo de la Guardia Civil, el Ministerio de Fomento y la Armada, pudiendo acarrear sanciones penales o administrativas.