Biodiversidad que genera la antigua acequia sobre la Rambla de las Hortichuelas.
Biodiversidad que genera la antigua acequia sobre la Rambla de las Hortichuelas. . (JUANMI GALDEANO)

Las Hortichuelas que fueron

Al norte de El Parador se encuentran Las Hortichuelas, una cortijada de

JUANMI GALDEANO

ROQUETAS DE MAR

Seguramente se hayan dado cuenta de que, con esto de los confinamientos, los desconfinamientos y la repentina afición de muchos por el deporte y el senderismo, estamos descubriendo paraísos a la vuelta de la esquina. Y es bastante posible que, subiendo por la Rambla de las Hortichuelas, mÔs de uno se haya encontrado con un extraño río en medio de la nada y alrededor del cual florece una biodiversidad complicada de ver por estos lares.

¿Y si les dijera que ese curso de agua es una antigua acequia heredera de uno de los pocos sistemas de regadío del Poniente Almeriense? ¿Y si, para colmo, hablÔsemos de una zona en explotación desde la Edad Media? Pues vamos a intentar explicarlo, y empezaremos mirando al tercer núcleo mÔs poblado del municipio: el Parador de las Hortichuelas.

Otro día podemos hablar sobre la historia de Colonización en El Parador, pero hoy diremos solamente que toma el nombre de, efectivamente, un venta donde se detenían los viajeros junto a la N-340. Y ese Parador tiene un apellido, que a su vez hacía referencia a una zona ubicada al norte: Las Hortichuelas. ¿Qué eran esas Hortichuelas y dónde estaban?

Unas «hortichuelas» hacen referencia a unas huertas, seguramente de pequeñas dimensiones; espacios en las que, como es tradicional, se mezclan cultivos de verduras, leguminosas y Ôrboles frutales. AdemÔs, no se nos puede olvidar un factor: son de regadío. ¿Regadío, es decir, agua en el seco Campo de Dalías? MÔs sorprendente es aún si adelantamos que estamos hablando de unas huertas, unos cortijos y una infraestructura hidrÔulica de origen medieval. Unas Hortichuelas que se encontraban al norte del actual Parador, junto a la rambla a la que dan nombre, la de las Hortichuelas, y cuya ubicación podemos detallar mejor en uno de los mapas que acompañan a este texto.

El origen de estas Hortichuelas lo tenemos en uno de esos marchales que poblaban los alrededores de Felix, Enix y Vícar en época nazarí y castellana. Un marchal no es ni mÔs ni menos que una cortijada en torno una fuente o manantial de agua y con una serie de cultivos asociados. En este caso hablamos del Marchal de la Húgila o de la Hortachuela, tal y como viene recogido en el Apeo de la Taha de Felix de 1571, según nos indica Gabriel José Cara Rodríguez. AdemÔs, este marchal contaría con precedente, Los Castillejos, un poblado andalusí en funcionamiento entre el siglo XII y el XIV y que también habría explotado el agua y la tierra de esta zona.

Ese sistema de regadĆ­o de Las Hortichuelas se habrĆ­a mantenido desde el siglo XV hasta la actualidad. Vayamos entrando ya en el propio territorio, en los pormenores de la zona. Este microcosmos hĆ­drico, tan complejo hasta el punto de distinguir entre Hortichuelas Altas y Hortichuelas Bajas, fue descrito por Lorenzo Cara Barrionuevo y Jorge Cara RodrĆ­guez en su artĆ­culo 'El poblamiento andalusĆ­ en el Campo de DalĆ­as oriental (AlmerĆ­a)' en 1991, en el estado que presentaba ya en el siglo XX.

Aparece indicado el Cortijo Nuevo de las Hortichuelas junto a sus dos balsas y el pozo, indicado con una estrella (1). Las acequias, que se dirigen a la alberca trapezoidal, aparecen seƱaladas con flechas negras, mientras que el arroyo (antigua acequia) por el cauce de la rambla aparece en lƭneas discontinuas azules. Al final de ese tramo encontramos el segundo nacimiento de agua, con otra estrella (2).
Aparece indicado el Cortijo Nuevo de las Hortichuelas junto a sus dos balsas y el pozo, indicado con una estrella (1). Las acequias, que se dirigen a la alberca trapezoidal, aparecen seƱaladas con flechas negras, mientras que el arroyo (antigua acequia) por el cauce de la rambla aparece en lƭneas discontinuas azules. Al final de ese tramo encontramos el segundo nacimiento de agua, con otra estrella (2). (R. I.)

Empezando por las Altas, junto al conocido como Cortijo Nuevo de las Hortichuelas existƭa un pozo del que se elevaba agua a travƩs de una noria y que alimentaba dos balsas. A travƩs de una acequia subterrƔnea el agua llegaba a otra alberca trapezoidal, mƔs alejada de estas dos, de la que partƭan a su vez otras dos acequias: una hacia el oeste, que regaba todas las parcelas situadas al sur de la alberca, y otra hacia el este, que discurrƭa rambla abajo sobre el propio cauce.

Llegaba asƭ a las Hortichuelas Bajas, cerca de las cuales encontramos un segundo nacimiento de agua. La acequia vertƭa sus aguas en una gran balsa, en cuyas inmediaciones se encontraba otro cortijo y numerosos bancales siguiendo rambla abajo. De ahƭ surgƭan varios ramales de acequias, desembocando el principal de ellos en ese parador, que no es ni mƔs ni menos que la Venta Carmona, hoy reconvertida en restaurante.

Pero como decíamos, Cara Barrionuevo y Cara Rodríguez publicaron estas investigaciones en 1991, fechas de las que ya han transcurrido nada menos que 30 años, que se dice pronto. ¿Qué queda de todo eso? La duda la podemos resolver fÔcilmente acudiendo a Google Maps o sobre el propio terreno, tal y como hemos hecho. Comprobaremos que, desgraciadamente, todo el sistema de las Hortichuelas Bajas ya no existe. Se encontraba en la zona de acceso a la autovía y del edificio Carrida (con el conocido Wok).

Sin embargo, las Hortichuelas Altas se siguen conservando. Aunque varias parcelas han sido abandonadas y otras reconvertidas en invernaderos, el sistema de dos balsas, alberca trapezoidal y curso de agua se sigue conservando. Gracias, por supuesto, al buen hacer de los propietarios, que mantienen un sistema de regadío ancestral de herencia morisca. Tanto es así que, a pesar de que esa acequia sobre la rambla ya no nutre la balsa de las Hortichuelas Bajas (también desaparecida), en su cauce encontramos una flora y una fauna propias de un río permanente. Un vergel desconocido para la mayor parte de la población, pero que representa un ecosistema de ribera muy escaso en la comarca y único en Roquetas de Mar.

Hablamos, en definitiva, de un paisaje cultural formado por un sustrato natural que ha ido moldeando el ser humano a lo largo de los siglos y que hoy ha recuperado la naturaleza en una explosión de biodiversidad. Se trata de un patrimonio, por supuesto, sin proteger como casi todo el patrimonio del municipio, mantenido por la buena voluntad de sus dueños y no por el cariño de nuestras administraciones públicas.

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Las Hortichuelas que fueron

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Las Hortichuelas que fueron