Horas de espera y retrasos en el transporte público agravan los problemas de El Cañarete

El servicio que debería ser clave para reducir los coches y atascos en la A7, se ha convertido en un sufrimiento para sus usuarios que denuncian numerosas deficiencias

JULIO VALDIVIA ROQUETAS DE MAR

Es la tormenta perfecta. La subida del precio de la gasolina ha empujado a muchos conductores al transporte público para intentar reducir gastos, justo en un momento en el que las líneas soportan el enorme estrés que supone el corte de la carretera de El Cañarete, con desvíos, recorridos más largos, retrasos y confusiones. Y a ello se suma también la llegada de los turistas mayores del Imserso, usuarios intensivos del transporte público. Todas estas circunstancias han desbordado por completo los servicios de transporte metropolitano en la zona de Roquetas de Mar y sus comunicaciones con la capital, generando una enorme indignación que no deja de crecer entre los usuarios.

Hay quejas de retrasos, de autobuses que van llenos y no paran en las paradas, especialmente en Aguadulce y en la capital, donde coger un bus hacia Aguadulce o Roquetas desde Pescadería o el Parque Nicolás Salmerón es una auténtica aventura. Y también hay quejas sobre falta de información, ya que los usuarios denuncian que no se han adaptado los horarios a las nuevas circunstancias y sigue sin disponerse de herramientas comunes ya en cualquier ciudad como la información en tiempo real de los tiempos de espera, con lo que usar el bus en estos días supone irse a la parada sin tener en cuenta las horas programadas y esperar a poder tomar un bus por tiempo indefinido, aunque lleve horas.

Es el caso de la profesora de Economía de la Universidad de Almería, Mercedes Capobianco, que explicaba a IDEAL que tiene que acudir a su parada de bus a las ocho de la mañana para poder asegurarse de llegar a tiempo para dar las clases a la una de la tarde. «No encuentro palabras para describir el caos del transporte ahora», se lamentaba explicando el esfuerzo de planificación que hay que hacer ahora.

En circunstancias normales, Capobianco asegura que podía salir a las 11.30 de la mañana para llegar a tiempo en una hora aproximadamente, pero con el corte de El Cañarete ha tenido que adelantar la salida a las 8 de la mañana, porque se puede estar en la parada horas. Si no consigue subirse a los que pasan a primera hora de la mañana, hay días en los que no paran los siguientes que pasan porque van llenos y, según contaba, pueden llegar las 10.30 u 11 de la mañana sin haberse subido aún al autobús. «No encontramos solución. Me paso la mañana en una parada de bus», denuncia mientras recuerda que en la UAL da clases de Economía Circular y Sostenibilidad, explicando entre otras cosas al alumnado cómo hay que desplazarse para ser más sostenibles. «Me da vergüenza tener que contarle a mis alumnos la peripecia que tengo para poder tomar el transporte público y no contaminar, todo eso es mucha teoría pero en la práctica aquí en Almería no funciona, vamos en contra de todo lo que la sociedad está avanzando», lamenta.

La Plataforma de El Cañarete pide reunirse con el Consorcio

La Plataforma por El Cañarete y la Movilidad entre el Poniente y Almería capital ha pedido una reunión con el Consorcio de Transportes Metropolitano para tratar los problemas que se están produciendo en el sistema de transporte público, algunos que se venían arrastrando ya, que se han visto agravados por el corte de la carretera litoral. Para la plataforma «un mejor funcionamiento del transporte público mejoraría las retenciones continuas», motivo por el que han pedido varias medidas «urgentes», entre las que citan un aumento del número de vehículos en horas punta, entre las 7 y las 10 de la mañana. También piden la modernización de los servicios, con seguimiento GPS y en la aplicación móvil, que permita conocer en tiempo real los tiempos de espera. En este sentido, también han pedido facilitar y potenciar información de rutas, trayectos y horarios, así como medidas para incentivar el uso del transporte público «lo que dará lugar a menos retenciones; la gente lo usará con mayor frecuencia cuando sea de calidad y ofrezca garantías». Por ello, proponen un plan de acción para reducir incidencias y retrasos.

Esta profesora puntualiza, no obstante, que el problema no viene solo con el corte de El Cañarete, en época del Imserso el servicio se desborda con facilidad sin que se tomen medidas. Según cuenta, es habitual que se junten hasta medio centenar de turistas mayores en algunas paradas, que llenan un primer bus y hasta el siguiente 45 minutos después, debiendo esperar hasta un tercer autobús para poder viajar.

Otro usuario del transporte público entre Aguadulce y Almería desde hace 7 años es Cristian Aguilera. En su caso sube al autobús en la última parada de Aguadulce, donde suele haber problemas en algunas horas si van llenos, pero ahora el servicio ha empeorado considerablemente. El corte de El Cañarete ha llevado a suprimir directamente esa parada, debiendo tomarlo en Aguadulce Center y allí ha visto pasar a veces hasta tres autobuses llenos sin que paren.

Como otros viajeros, afirma que ya no mira los horarios porque no están adaptados a las circunstancias reales actuales. «La gente está socializando en las paradas de la indignación, está muy cabreada y los que suben por primera vez alucinan del servicio que tenemos», denunciaba.

A la vuelta, Aguilera sube en la Estación Intermodal, donde no suele haber problemas, aunque recientemente en más de una ocasión el bus no estaba en su andén a la hora de salida. Mucho peor lo tienen los usuarios de las paradas del Nicolás Salmerón y Pescadería, donde muchos autobuses no paran porque van ya llenos o si lo hacen únicamente pueden coger algunos pasajeros.

Una situación que no solo afecta a los viajeros, también los conductores sufren el estrés. «Siempre han ido bastante estresados porque como nunca ha ido bien el servicio la gente la toma con ellos, pero ahora es mucho peor», contaba este joven.

Entre los que han empezado a usar el transporte público recientemente a raíz de la subida de la gasolina está David Chinarro, según cuenta, hasta ahora se desplazaba en su propio coche hasta Almería porque «no me merecía la pena la diferencia, los autobuses tienen un horario muy especialito y el coche me da mucha más libertad». Sin embargo, con la subida de los combustibles la diferencia de unos céntimos que había se ha hecho mucho mayor, y de pagar unos 3,5 euros diarios por ir y volver a Almería, ha pasado a pagar más de 5 euros en su coche diésel, mientras que en el bus paga menos de 3 euros.

Este joven cuenta que el servicio ha empeorado mucho, ya que «en otras ocasiones lo he usado puntualmente y no me parecía que funcionara tan mal, pero ahora es muy agobiante, hay colas larguísimas y no dan abasto, incluso he visto alguna vez, no sé si por error o porque el conductor no ha contabilizado bien, que van viajeros de pie en la autovía».

Este roquetero dice no entender los motivos por los que algunos buses van directos por la autovía desde Roquetas, donde él los toma, y otros hacen todo el recorrido por Aguadulce. «Se pierde muchísimo tiempo en Aguadulce», lamentaba. Además, también se quejó de las dificultades crecientes para recargar la tarjeta, «cada vez menos estancos lo hacen porque dicen que no les sale a cuenta y ahora Alsa ha cerrado hasta las taquillas de la estación», denunciaba recordando que en otros lugares es muy normal poder recargar en cualquier cajero o desde el móvil.

También sufre los problemas Juan Carlos Oyonarte, presidente de la Asociación de Vecinos de Las Colinas de Aguadulce y portavoz de la Plataforma por la Movilidad entre el Poniente y Almería, que es usuario diario del transporte público desde hace años. Según contaba a IDEAL problemas como que en las últimas paradas de Aguadulce los autobuses muchas veces no paren, ya se producían desde siempre y ahora se han agravado, además de mencionar la presencia de viajeros de pie. Incluso denuncia desinformación del Consorcio entre los propios conductores que desconocen cambios como la parada de Pedro Muñoz Seca, en la que alguno se ha negado a parar porque desconocía su existencia.

Espantando viajeros

Para Oyonarte, lo que debería ser una prioridad, atraer viajeros al transporte público en estos momentos de caos circulatorio, está consiguiendo el efecto contrario, espantando a los que están abiertos a pasarse al bus. «Me consta que hay personas que han intentado coger el bus y han desistido porque se han quedado tirados y han llegado tarde al trabajo», dijo.

Desde el Consorcio de Transporte se han dado pocos detalles sobre lo que está ocurriendo y en qué medida ha aumentado la demanda, pero fuentes de este organismo dependiente de la Consejería de Fomento sí puntualizaron que se está trabajando para adaptar los servicios ante los problemas del corte de El Cañarete.

En este sentido, aseguraron que en la actualidad se han incorporado hasta cinco refuerzos en las líneas M-330 (3 de ellos) y la M-301 (otros 2) en el tramo horario comprendido entre las 6.30 y 9.15 de la mañana. También indicaron que existen refuerzos entre las 12.45 y las 15.15 horas, de regreso de Almería a Aguadulce, aunque no precisaron números.