La Escuela Taurina cierra un curso más de clases para los aficionados del municipio

Las clases empezaron en octubre y este mes de junio participarán en un tentadero para cerrar el curso

J. VALDIVIA ROQUETAS DE MAR

Este martes se celebró la última clase práctica del curso para aficionados de la Escuela Taurina de Roquetas de Mar, en la Plaza de Toros del municipio. El curso, dirigido por el maestro Ruiz Manuel, comenzó el pasado mes de octubre, alcanzando su sexta edición con un número de asistentes que se mantiene fiel hasta la fecha.

Los alumnos viajarán el próximo mes de junio a Jaén, donde participarán en un tentadero que pondrá fin a todo el proceso de aprendizaje desarrollado en cada sesión. Este taller, que ha logrado consolidarse en la localidad, ofrece a los apasionados del toreo la posibilidad de acercarse a estos espectáculos a través de clases prácticas, visionados de imágenes, visitas a diferentes ganaderías, y el tentadero final.

José Juan Rubí, concejal delegado de Deportes y Tiempo Libre, ha felicitado a la Escuela Taurina «por el esfuerzo llevado a cabo para que este curso se haya celebrado por sexto año consecutivo». Rubí añadió que «apoyar este tipo de actividades significa apostar por nuestra cultura, y esta actividad es una gran oportunidad para los ciudadanos de vivir el mundo del toreo más allá del tendido, sino también sentirlo, pisando el mismo albero».

La estructura de las clases de toreo del curso, impartido en la Plaza de Toros de Roquetas de Mar por el maestro Ruiz Manuel y César López 'El César', consiste en un calentamiento inicial, al que le suceden ejercicios físicos acompañados de los 'trastos', para adquirir el manejo de la muleta y el capote, además de un mayor aprendizaje técnico para su colocación y una parte reservada para la táctica, donde estudiar el comportamiento del animal, momentos de la lidia o ubicación en el ruedo, entre otros aspectos.

Ruiz Manuel agradeció la hospitalidad del Consistorio, destacando el trabajo de los conserjes, «siempre disponibles y facilitando salas cuando la lluvia, dificultaba los ejercicios en el exterior». El maestro ha dirigido unas palabras de cariño a sus alumnos, asegurando que «lo mejor del grupo, además de compartir una misma pasión, es su calidad humana. Eso convierte al curso en la experiencia de un aprendizaje continuo. Se ha creado un ambiente muy bueno, fruto del tiempo que hemos estado juntos en la plaza de toros y en las diferentes visitas que organizamos para que conozcan al animal en su hábitat».