Denuncian la reducción de espacios comunes para habilitar aulas en el IES El Parador

La comunidad educativa se concentró esta semana a las puertas del dentro y denuncia también problemas de seguridad y ruidos por las obras durante el horario lectivo

JULIO VALDIVIA ROQUETAS DE MAR

La comunidad educativa del IES El Parador se concentró esta semana a las puertas del centro para reclamar una ampliación de las instalaciones, sin que ello suponga la reducción de espacios comunes ni la pérdida de espacios de sombra, como viene ocurriendo hasta ahora por la falta de aulas para acoger la demanda de plazas de esta parte del municipio.

Según informó el sindicato USTEA en una nota, el equipo directivo del centro asegura que las reformas deben ser planificadas y avisadas con tiempo de antelación, ya que no han contado con ellos en ningún momento.

En concreto se trata de 4 aulas, 3 de mayor tamaño y una pequeña (esta última, no necesaria según el equipo directivo), que se están construyendo, durante el horario escolar, en los soportales del patio del centro, utilizando para ello estructuras con vigas metálicas y placas de Pladur. Una medida adoptada ante la falta de espacios y mientras se decide la construcción de un segundo instituto que se demanda en la zona.

Diferentes familias del AMPA, presentes en la concentración, denunciaron que esta ampliación ha propiciado la eliminación de espacios de sombra y de disfrute y descanso de sus hijos e hijas, como son las mesas de ping pong, o el rincón para jugar al ajedrez en los recreos.

Además, denunciaron la reducción del patio tras las obras, haciendo que los más de 500 alumnos y alumnas del centro, tengan que hacinarse en un espacio pequeño de patio para protegerse de las inclemencias del tiempo.

Por otra parte, el claustro del centro destacó la imposibilidad de desarrollar su labor en el día a día, ya que los operarios desarrollan las obras en horario escolar con el perjuicio que ello conlleva: ruido, transporte de materiales… además del riesgo potencial de que ocurra un accidente que pudiera afectar a algún miembro de la comunidad educativa.

Miembros del sindicato USTEA se personaron en el centro y pudieron comprobar que la zona de trabajo «no se encuentra correctamente delimitada, únicamente con una cinta de plástico que los niños/as pueden pasar fácilmente», y que «los operarios desarrollan el trabajo sin tener en cuenta el horario del centro». Entre otros trabajos, se realizó cortado de metal que provocó que las chispas saltasen sobre algún docente del centro. El sindicato aseguró que esta problemática ya se trasladó a la Delegación «debido al riesgo de posibles accidentes que pudieran ocurrir por la realización de dichas obras dentro del horario lectivo».