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Panes que se hacen virales

Panes que se hacen virales

El uso de las redes sociales y un marketing moderno para vender el pan tradicional de toda la vida, está siendo un éxito en una pequeña panadería de El Cosario

JULIO VALDIVIA

LA MOJONERA

Domingo, 19 de febrero 2023, 22:02

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Hace unas semanas abrió en el Mercado de La Mojonera un local de pan artesanal, Pan de María, que está siendo todo un éxito. La clientela de todo el Poniente ya conoce los productos de esta panadería que tiene su obrador en El Cosario y que distribuyen en numerosos puntos de venta de la comarca y, a través de dos vehículos, a domicilio.

La panadería lleva abierta desde el año 87, pero desde hace unos años está revolucionando su producto e imagen movida por la demanda creciente de pan artesanal de toda la vida y también por el marketing que viene trabajando Ester López, hija de la propietaria.

La historia de Ester ha estado ligada al marketing y el trabajo comercial durante años. Tras haber crecido en la panadería sin desarrollar un entusiasmo por ese trabajo, porque que como ella dice «me quitaba a mi madre», esta joven almeriense quiso buscar su futuro laboral fuera de este sector, que «nunca me había llamado demasiado la atención». «Mi madre estaba sola con tres hijos, yo tenía cinco años y ella trabajaba de noche y de día, por eso yo no tenía esa pasión por la panadería», reconoce.

Durante un tiempo dirigió y formó equipos comerciales en una empresa especializada en ofrecer a las farmacias servicios de digitalización y asesorarlas en la modernización de su imagen y trabajo. Una experiencia que le ha servido para transformar la antigua panadería de su familia tras decidir hace tres años dejar su puesto, en el que tenía buenas condiciones, para regresar al negocio familiar.

«Empecé a investigar otros productos artesanos y meter el mismo concepto de actualización que hacía en las farmacias para darle una imagen más gourmet», explica sobre sus comienzos. Fruto de ello son sus locales, en los que prima una imagen vintage con elementos naturales como la madera, para reforzar la idea del carácter artesanal y natural de sus productos.

Ester empezó a investigar y probar recetas, especialmente de repostería, que se han ido incorporando al pan tradicional que hacía la antigua panadería. En este tiempo, junto a su madre, María del Carmen Pérez, su hermano Antonio, que es el encargado de la producción, dos primos y otras personas cercanas a la familia, Pan de María ha dado un gran salto que ya requiere aumentar el personal, con el incremento de la producción.

«Hacemos un pan brutal, pero faltaba ese punto de saber explotarlo, por Instagram, por Facebook, hago vídeos para que la gente vea cómo fabricamos», relata Ester sobre el trabajo que viene realizando y que junto con las nuevas recetas que ha ido explorando, han hecho nacer la pasión por la panadería que no tuvo de niña. «De niña ayudaba a regañadientes», reconoce rememorando su infancia y los motivos por los que «quería buscar algo fuera».

Esa nueva imagen y promoción a través de las redes sociales, la variedad de productos que se suman al pan tradicional, y la creciente concienciación sobre la importancia de una alimentación saludable, están impulsando el negocio al punto de plantearse abrir nuevos establecimientos. que se sumen al de El Cosario y el Mercado de La Mojonera. «El primero que creo que puede salir es el de Aguadulce», adelanta Ester, que asegura que muchos de sus clientes de todo el Poni ente preguntan constantemente por la apertura de tiendas en sus zonas de residencia.

El despertar de la «alimentación consciente», dispara la demanda

«La gente está teniendo un despertar muy grande con la alimentación consciente, el pan es una cosa que comemos todos los días y cada vez hay más conciencia sobre la importancia de comerlo natural», asegura Ester López, de Pan de María. El crecimiento exponencial de las intolerancias y otros problemas digestivos, así como una mayor información sobre los procesos de fabricación de productos como el pan están multiplicando la demanda del de toda la vida pese a la diferencia de precio. Una barra de pan tradicional en este establecimiento cuesta 75 céntimos, mientras que en los supermercados rondan los 50. «Nuestro pan se hace diariamente, no es que se hornea diariamente un pan precongelado que viene ya hecho con un tratamiento para que se quede fermentado en el congelador, ese pan de muchas pequeñas tiendas y supermercados huele bien porque está recién horneado pero no tiene nada que ver con el que nosotros hacemos todos los días en nuestro horno de leña, la gente que prueba el nuestro no lo cambia, no solo el pan, toda la repostería», comentaba.

Para Ester, en el supermercado encontramos demasiados productos «malos para la salud de nuestros hijos» son alimentos procesados «para que se los metamos a nuestros hijos», por lo que es importante cambiar la dieta por otros más naturales. «Que al menos el pan que comen todos los días sea natural, con harina, agua, un poco de sal y masa madre, nada más», concluye.

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