Verano 'horribilis' en Roquetas

En todo el municipio hay quejas cada vez más habituales sobre restos que tardan «semanas en recogerse./R. I.
En todo el municipio hay quejas cada vez más habituales sobre restos que tardan «semanas en recogerse. / R. I.

Mosquitos, suciedad y obras, están marcando las primeras semanas de un verano cargado de polémica

JULIO VALDIVIA ROQUETAS DE MAR

La campaña de verano que acaba de comenzar se recordará por haber sido una de las más problemáticas y polémicas que se recuerdan en el municipio de Roquetas de Mar. Nunca antes confluyeron tantos factores para generar malestar entre vecinos y visitantes, con una plaga de mosquitos muy virulenta, obras en las zonas turísticas sobre las que hay prácticamente unanimidad sobre su mala organización, y un servicio de limpieza recién adjudicado a la misma empresa que lo realizaba hasta ahora y que lejos de mejorar, mantiene los problemas históricos con la recogida de enseres, podas y limpieza de los alrededores de las zonas de contenedores, llegando incluso a empeorar con respecto a otros años.

Mientras entre la población crece la preocupación sobre los efectos que todo esto tendrá en el sector turístico y muchos se preguntan qué ha pasado este año para que cuestiones a las que tradicionalmente se prestaba una gran atención en un municipio turístico como Roquetas, se hayan ido de las manos, el Ayuntamiento de la localidad guarda silencio y no ha querido responder a las preguntas de este diario sobre los motivos de los problemas, su valoración de los mismos y las medidas adoptadas para resolverlos.

El más grave de todos ellos está siendo el de los mosquitos. Las redes sociales se llenan desde hace semanas de comentarios, quejas y durísimas críticas por las molestias que los mosquitos están generando entre vecinos y visitantes. Estos días es fácil encontrar llamamientos a la movilización ciudadana y comentarios de visitantes y vecinos que aseguran vivir encerrados en cuanto anochece en zonas como Aguadulce, El Parador o Las Salinas, de hecho, ya hay algún chiringuito que se está planteando cerrar en cuanto se pone el sol, que es cuando el problema se agrava. Una problemática sobre la que se habla incluso en otras localidades cercanas, como Almería capital, de donde proceden muchos de los residentes veraniegos de Aguadulce.

El presidente de la Asociación de Vecinos de Las Colinas de Aguadulce, Juan Carlos Oyonarte, resumía el problema asegurando que los vecinos no pueden disfrutar de «los pocos parques que tenemos». Durante el día porque «como se hacen parques de cemento y sin nada de sombra, no hay quien salga por el calor, y al atardecer porque los mosquitos directamente te comen».

En el caso de los mosquitos la polémica hace tiempo que existe en el plano político, con múltiples debates e iniciativas con respecto a este asunto, pero que hasta el momento no han llevado a adoptar medidas concretas, mientras el Ayuntamiento culpa a las zonas naturales y los ecologistas del problema, aunque los propios informes técnicos sitúan buena parte del mismo en el control de las jardines, piscinas, fuentes, solares y demás espacios urbanos.

Los mosquitos vuelven junto con los planes urbanísticos

Casualidad o no, el regreso de la intensa polémica con los mosquitos coincide en el tiempo con la reactivación del plan urbanístico más polémico de Roquetas, el de Las Salinas, que ha despertado una dura oposición ciudadana, incluso entre sectores del PP, que hasta ha sorprendido a los defensores del espacio. Desde que hace una década los técnicos de la Diputación de Huelva, que pasan por ser de los mejores de Europa en este campo, elaboraron un informe sobre las especies y tratamiento, el debate parecía zanjado. Durante los años posteriores a la elaboración de ese informe apenas hubo quejas o polémica con los mosquitos, salvo momentos puntuales, y el Ayuntamiento, por aquel entonces con Antonio García Aguilar como concejal de Medio Ambiente, aseguraba tener todo controlado aplicando las recomendaciones de los técnicos onubenses. Apenas hubo quejas ni debates sobre este tema, y desde luego nunca con la intensidad de los dos últimos años, en una época que coincidió con el estallido de la burbuja inmobiliaria y la crisis del sector, que frenó en seco los planes urbanísticos. Sin embargo, en los últimos tres años, el problema ha regresado con gran intensidad, y se ha ido de las manos de manera especial este año, algo que ha coincidido con la falta de personal, reconocida incluso por el alcalde, hasta el punto de haber estado meses sin técnico en el área de Medio Ambiente que hiciera informes, junto con la baja temporal por motivos de salud de su concejal responsable, Francisca Toresano. También coincide el regreso de los mosquitos con las recientes dudas del Ayuntamiento sobre el proceso a seguir, hasta el punto de haber encargado nuevos informes, y con las declaraciones públicas que señalaban a las zonas naturales (afectadas en parte por esos planes urbanísticos), como el origen del problema, de una manera más o menos sutil. Todo ello sumado a críticas hacia los movimientos ecologistas y conservacionistas (y a la Junta de Andalucía) a los que se acusa de oponerse a las fumigaciones y bloquear cualquier tratamiento efectivo. Hasta han surgido voces que vuelven a retomar la pretensión de Gabriel Amat de entrar a fumigar con helicópteros en Punta Entinas, espacio con múltiples figuras internacionales de protección por su valor, que precisamente motivaron en su día el informe de Huelva, dada la experiencia de sus técnicos con Doñana. Curiosamente, en la Urbanización, la zona más cercana a Punta Entinas, las asociaciones de comerciantes, empresarios de playa y vecinos coinciden en negar que haya un problema de mosquitos este verano.

Urbanización

Una buena muestra del malestar de este verano está en la Urbanización de Roquetas, zona eso sí, que pese a estar junto al mayor espacio natural, Punta Entinas, se escapa del problema de los mosquitos o al menos se niega que sea tan grave, según las asociaciones y vecinos consultados por este diario. En la Urbanización sí hay un enorme malestar por las obras y la limpieza, y el papel del equipo de Gobierno en ello, aunque hay discrepancias sobre los responsables según a quién se pregunte. Unos salvan a la teniente de alcalde, Eloísa Cabrera, sobre la que aseguran que ha estado encima de las obras diariamente y ha sido la única que ha dado la cara, a la vez que consideran que «no hay alcalde», mientras otros aseguran que los concejales del PP han dejado a Gabriel Amat solo y sin ayuda para resolver la crisis, percepciones que suponen un buen reflejo de hasta qué punto la crisis interna del equipo de Gobierno está llegando ya a la calle.

La Asociación de Comerciantes ACEUR aseguró haber pedido al Ayuntamiento que se paralizaran las obras que todavía se ejecutaban en pleno de mes de julio «vista la mala praxis» y que de no haber sido por Eloísa Cabrera el problema habría sido mucho mayor. En cuanto a la limpieza, hay especial crítica hacia la falta de control de las podas y limpieza, y su presidente, Javier González, aseguró que se actúa puntualmente cuando se trasladan las quejas, pero no globalmente.

Desde la Asociación de Empresarios de Playa, su presidente José Ramos, calificó de «tomadura de pelo» las obras ejecutadas en las últimas semanas en la zona, sobre las que se mostró «muy decepcionado». Ramos destacó una falta de organización alarmante, con cambios constantes en las fechas de restricciones previamente anunciadas; «esto parece el ejército de Pancho Villa», resumió, a la vez que también criticó la falta de limpieza, con enseres de gran volumen que permanecen un mes alrededor de los contenedores sin que nadie los recoja, o con la ausencia de barredora en el paseo marítimo de esta zona turística.

Parecido análisis sobre el descontrol de las obras se hace en la Asociación de Vecinos Urba-Roquemar. Su presidenta, Melanie Homburg, resumía la situación de forma muy gráfica: «Horrible, fatal y peor». Homburg aseguró que hace ya dos meses que desde la asociación se pidió que se pararan las obras de embellecimiento y afirmó que los responsables de las mismas «son desorganizados y malos», no cumplen los plazos y con el arreglo de los pasos de peatones han preferido romper y abrir más de una docena a la vez, manteniendo zonas enteras prácticamente impracticables para los peatones durante días. «Peor imposible, la gestión ha sido malísima», lamentó Homburg. Desde Urba-Roquemar también se apuntó a la difícil comprensión sobre lo que está pasando con los restos de podas y los enseres que llegan a estar «tres o cuatro semanas» sin recogerse, aunque en este caso no se considera que el problema haya empeorado este verano, sino que «está igual de mal que siempre».

Aguadulce

En Aguadulce, zona tradicionalmente más reivindicativa y crítica, la situación también despierta muchas quejas. José Manuel Zea, de SOS Aguadulce, lleva semanas recopilando en su Facebook imágenes de basuras, enseres y restos de podas acumulándose en todos los rincones de Aguadulce. «Antes publicábamos lo que nosotros mismos veíamos, pero cada vez nos mandan más fotos», reconocía. Zea explicó que «basta con andar 200 metros para encontrarte diferentes problemas en Aguadulce, en jardines, limpieza y mantenimiento». Los jardines, una de las reivindicaciones más habituales de SOS Aguadulce «se están dejando morir directamente» y desde el colectivo se aseguró que «da la sensación de que el Ayuntamiento vive alejado de Aguadulce, otros municipios los ves evolucionar, pero aquí va año a año empeorando todo».

También en Aguadulce, la Asociación de Vecinos de Las Colinas apuntó a problemas de limpieza en un lugar cuya población se multiplica en estas fechas. «Urbaser brilla por su ausencia, todavía estamos esperando los resultados del nuevo contrato», dijo Juan Carlos Oyonarte. Malos olores, falta de recogida de excrementos caninos, ausencia de Policía Local y problemas de tráfico y masificación en una zona mal planificada, son otras de las quejas.

En Las Colinas también sufren problemas de obras, ya que estos días han comenzado las del arreglo del mirador, que como se sabe se hundió poco después de hacerse por un mal diseño. Esas obras, han tenido como consecuencia la reducción del carril de circulación de la calle afectada, dejando a los vecinos «acorralados» en una zona donde la anchura de las calles y las facilidades de circulación nunca han brillado precisamente.

También en Aguadulce, en Torrequebrada, estos días se han reanudado las obras de arreglo de su avenida principal. Una noticia agridulce para los afectados, ya que siempre reclamaron al Ayuntamiento que evitara a toda costa el verano dada la cantidad de turistas que hay, y no solo se están llevando a cabo en temporada estival, sino que se han reanudado tras un mes de paralización porque el Ayuntamiento no tenía los informes requeridos al tratarse de zona de valor arqueológico, lo que también ha merecido la apertura de un expediente sancionador por parte de la Junta.

  «Fallo multiorgánico»

Desde la oposición, las críticas por los problemas de este verano se suceden. El portavoz socialista, Manolo García, calificaba lo ocurrido de «fallo multiorgánico». Para García «se nota la dejadez, la falta de operatividad y de gestión en el Ayuntamiento de Roquetas». Desde el PSOE se criticó las molestias de las obras en la Urbanización, donde «los turistas ya solo les falta usar pértigas para sortear las podas y las obras», además de los problemas de limpieza, meses después de firmarse el nuevo contrato del servicio. En cuanto a los mosquitos, el PSOE volvía a insistir en que ha habido propuestas que el PP se ha negado a aplicar o estudiar, ante un problema que «está arruinando las vacaciones de muchos» y que requiere una total planificación y el control también de particulares en lugares como las piscinas. García, por último, se preguntó por qué en lugares como Almería capital no hay o no son tan perceptibles problemas como el caos de las podas.

Desde IU, su concejal, Juan Pablo Yakubiuk, aseguró que este verano «sufrimos esta situación de caos como todos los vecinos y por eso fuimos previsores en advertir al PP a la hora de licitar estas obras y servicios, para contar con mecanismos de planificación y control, cosa que Amat con su habitual arrogancia no tomó nota. Ni siquiera para medidas correctivas como son la apertura de expedientes sancionadores a las empresas, que rechazaron con los votos de la concejal tránsfuga. Roquetas necesita un alcalde que esté al 100% en el municipio y que haga cumplir los contratos que pagamos los vecinos», aseguró a la vez que recordó la multitud de iniciativas presentadas durante años con respecto al tratamiento de los mosquitos para prevenir, precisamente situaciones como las que se están dando.

Desde Ciudadanos, su portavoz, Lourdes García, habló también de «dejadez y desidia» del equipo de Gobierno, mencionando «falta de coordinación entre las áreas» y «falta de personal especializado, que se parchea con programas de empleo temporal». Cs criticó el estado «deplorable» de la limpieza, el mal estado de las zonas ajardinadas, el mobiliario urbano degradado, el control deficiente de las podas y la ausencia de mantenimiento de las fuentes de agua.Además, recordó con respecto a los mosquitos su iniciativa para que se ponga en marcha un servicio preventivo en coordinación con El Ejido y la Junta, para cubrir también las zonas naturales como Punta Entinas.

El independentismo regresa a Aguadulce animado por los problemas

Los problemas de suciedad, mosquitos y esa sensación cada vez más extendida de desgobierno, afectan a todo el municipio, pero es en Aguadulce donde esto se suma a otros factores, como un déficit de inversiones desde hace años, si se comparan con las de otras zonas, y una percepción creciente entre sus vecinos de que Aguadulce ha perdido peso e interés en el Ayuntamiento. Al calor de ese malestar están resurgiendo de nuevo las voces del independentismo de Aguadulce, que siempre han estado ahí, aludiendo a razones históricas y sociales para marcar diferencias con Roquetas de Mar. El alcalde roquetero, Gabriel Amat, supo en su momento desactivar esos movimientos, que alcanzaron su punto álgido con la polémica disolución de la Entidad de Conservación y la llegada de un cuestionado urbanismo, que multiplicó la edificabilidad en algunas de las zonas de un lugar considerado en su día modélico por haber sabido equilibrar el desarrollo urbanístico con la calidad de vida de sus vecinos. El bulevar de Aguadulce, el pabellón Máximo Cuervo y otras grandes obras, además de mucha presencia municipal, calmaron aquellos ánimos, en una época en la que Indapa (Independientes de Aguadulce y El Parador) llegó a sacar mayoría absoluta en algunas mesas electorales tradicionalmente populares. Pero con la excepción de Las Colinas, donde el Ayuntamiento ha venido prestando mayor atención y cuidado, entre otras cosas por la existencia de una asociación de vecinos muy activa y organizada, hace dos legislaturas que apenas se plantean proyectos e iniciativas de gran envergadura para esta parte del término municipal que suma cerca de 30.000 habitantes. Aguadulce hace tiempo que apenas está en el debate político de Roquetas de Mar, ni en la acción de Gobierno del PP, ni en las estrategias de los partidos de la oposición, que en algunos casos, no terminan de entender la idiosincrasia de una zona con una población muy crítica e informada, pero que en las elecciones municipales acaba votando al Partido Popular, según confiesan en privado algunos dirigentes opositores. Con todo este escenario, los llamamientos a la independencia han crecido exponencialmente en las redes sociales estos días.

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