El quebradero de cabeza de las obras municipales en Roquetas

El quebradero de cabeza de las obras municipales en Roquetas
Numerosas calles de la Urbanización de Roquetas presentan este aspecto a las puertas del verano.

Importantes sobrecostes, incumplimiento de plazos, graves errores de diseño y planificación, son habituales en las grandes obras de esta legislatura

JULIO VALDIVIA ROQUETAS DE MAR

Las escenas que se pueden ver estos días en la Urbanización de Roquetas de Mar, la mayor zona turística de toda la provincia, con calles abiertas y aceras impracticables para los miles de turistas que en estas fechas ya se alojan en el municipio, son el último capítulo de una legislatura llena de errores y problemas en las obras que ejecuta el Ayuntamiento de la localidad.

En la recta final del actual mandato, las obras, que tradicionalmente usa Gabriel Amat como carta de presentación de cara a las elecciones municipales cada cuatro años, se han convertido en esta legislatura en una auténtica pesadilla. Retrasos, errores en la redacción de proyectos, sobrecostes, deficiencias graves, malestar vecinal o incluso expedientes sancionadores de la Junta por incumplir la Ley de Patrimonio Histórico, han marcado los últimos tres años de obras.

La dura contención del gasto de los años de crisis, generó un superávit en las cuentas municipales propicio para hacer gran cantidad de inversiones en estos años, que en gran medida se han hecho, pero los numerosos problemas surgidos lanzan el interrogante de hasta qué punto esta vez los vecinos premiarán esas inversiones cuando en algunos casos se han evidenciado errores de gestión muy graves.

Mirador de Las Colinas

El caso más evidente es el del mirador de Las Colinas. Una obra aparentemente sencilla, ideada para satisfacer a los vecinos de una de las zonas más afectadas por el estallido de la burbuja inmobiliaria, con todo tipo de incumplimientos y abusos por parte de las promotoras. El proyecto costó 138.212 euros y pese a que los vecinos advirtieron que se quería levantar sobre un talud artificial generado por la acumulación de escombros de las obras colindantes, se ejecutó sin un estudio geotécnico. Apenas un año después, el mirador empezó a ceder y hace unos meses comenzaría a hundirse de forma alarmante. El resultado ha sido que el Consistorio tendrá que gastar seis veces más, unos 781.775 euros según el presupuesto de licitación, para solucionar el problema generado por los errores cometidos en esa obra.

Otro caso de errores que han acabado costando bastante más dinero a las arcas municipales es la balsa de tormentas de la avenida Sabinar. El proyecto ya se inició en la anterior legislatura, pero se tuvo que parar a medias para volver a redactar y licitar nuevamente las obras, porque hubo un error que llevó a tener que cambiar la ubicación. En este caso, las obras costaron casi dos años de retrasos y excedieron el presupuesto inicial en casi el doble, según denunció entonces la oposición. También ha habido problemas administrativos, que han retrasado considerablemente la entrada en servicio, al estar pendiente un permiso de la Junta para terminar el emisario que evacuará las aguas que recoja y que a día de la fecha se desconoce si se ha conseguido ya o no.

Torrequebrada

Grave también es el reciente caso de las obras de la avenida de Torrequebrada, donde la Delegación de Cultura ha abierto un expediente al Ayuntamiento precisamente por «falta grave» al iniciar las obras incumpliendo las condiciones de la autorización dada en las mismas, al tratarse de una zona con un BIC, el yacimiento de Turaniana, que obliga a seguir una serie de cautelas para evitar daños arqueológicos. El Ayuntamiento las inició sin informar de ello a la Junta, no redactó el requerido informe arqueológico y tampoco contaba con un arqueólogo que supervisara la apertura de zanjas. Las obras llevan casi un mes paralizadas, en el que el Ayuntamiento no ha informado de lo ocurrido con un proyecto sobre el que existía el compromiso con los vecinos de que no se hiciera en verano para minimizar molestias, y al final, no solo se iba a realizar en verano, sino que se desconoce el tiempo que las calles van a estar abiertas con las obras paralizadas en plena temporada estival.

Los Bajos

Otro de los casos más controvertidos ha sido el parque de Los Bajos. Su diseño, con grandes explanadas de hormigón en la soleada Almería, el muro levantado para separar el pabellón Infanta Cristina o los 32.000 euros gastados en un cartel, han mantenido en el último año el parque en el centro de la polémica. Acondicionar la zona y sus alrededores como gran espacio libre supuso una inversión de 5 millones de euros. Un dinero que no fue suficiente para que se entregara sin errores y al término de las obras, los expedientes municipales recogían cerca de 3.000 deficiencias. De hecho, aún hoy se pueden ver vallas provisionales entre la Plaza de Toros y el pabellón Infanta Cristina. En este caso, lo último que se sabe, fue lo que desveló hace unos meses IDEAL, sobre la apertura de un expediente de depuración de responsabilidades a la adjudicataria por numerosos problemas y deficiencias en las instalaciones deportivas.

Expediente similar al que se abrió con el Centro Deportivo de Las Marinas, otra obra que acumuló retrasos y un sobrecoste de 266.705 euros. En este caso, igualmente, la obra se recepcionó con deficiencias en instalaciones como las placas solares o el agua caliente, por las que el Consistorio reclamó a la constructora. Además, hay que recordar que hubo una denuncia sobre la construcción de este centro que llevó a la Junta a abrir un expediente por invasión de los límites del paraje natural de Punta Entinas. Aquella denuncia se saldó con la necesidad de modificar el sistema de iluminación y megafonía, para evitar molestias a las numerosas aves que residen en la zona.

Mercado de abastos

Sobrecostes también se produjeron en el Mercado de Abastos, donde se tuvieron que gastar 250.000 euros más de lo previsto en un proyecto que acumuló un retraso de más de un año. Fue una obra que siguió generando polémica una vez abierta, ya que con el Mercado ya funcionando, las obras de los alrededores, que afectaban a los aparcamientos de la instalación y el apeadero de autobuses, se llevaron otra buena temporada de retrasos. Más de un año llegó a estar una ciudad de casi 100.000 habitantes como Roquetas sin apeadero de autobuses.

La Urbanización, a medias ya con numerosos turistas

El caso de las obras de la Urbanización de Roquetas es especialmente llamativo. Desde hace décadas existía en el municipio la regla no escrita de evitar a toda costa la realización de obras en temporada alta para no generar molestias en unas fechas en las que se encuentran en la localidad miles de turistas. Ya hace unos años hubo retrasos con la reforma de la Oficina de Turismo y la rotonda y calles cercanas, que generaron polémica, pero este año la situación es aún más grave y las aceras de algunas de las calles más transitadas se encuentran abiertas estos días, ya con la presencia de muchos visitantes, y en algunas zonas con desvíos provisionales. Se trata de trabajos que según los plazos establecidos deberían estar ya finalizados, caso de la balsa de tormentas de Playa Serena y la red de pluviales, que debió terminarse hace casi un mes y cuyas molestias ya generaron un enorme malestar en la pasada Semana Santa. Desde la oposición ha habido duras críticas por lo ocurrido. El PSOE llegaba a jugar esta semana con el eslogan turístico de la localidad, 'El mar que sueñas' para asegurar que las obras se han convertido en una «pesadilla». Los socialistas hablaron estos días de «caos de planificación y falta de previsión». Parecidas expresiones a las usadas por Izquierda Unida, que también esta semana ha denunciado los problemas en la principal zona turística de la localidad, considerando que «no es una buena imagen que cientos de turistas se encuentren cada mañana con vistas a una zona de obras». Por su parte, en la pasada Semana Santa ya hubo críticas desde Ciudadanos, que también censuró el poco cuidado que se está teniendo en la ejecución de estas obras en un lugar tan sensible y tan dependiente de su imagen.

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