ROQUETAS DE MAR

El pliego de las obras de Torrequebrada obligaba a tener un arqueólogo en la apertura de las zanjas

En este plano del pliego se puede ver, en líneas de color rosa, los límites del BIC del yacimiento de turaniana y en verde, la zona afectada por las obras./
En este plano del pliego se puede ver, en líneas de color rosa, los límites del BIC del yacimiento de turaniana y en verde, la zona afectada por las obras.

La plataforma Unidos por Turaniana se ha mostrado preocupada por lo ocurrido y ha pedido información a la Delegación de Cultura

JULIO VALDIVIA ROQUETAS DE MAR

Mientras sigue la polémica y el malestar por los problemas surgidos con las obras de la avenida de Torrequebrada, en Aguadulce, IDEAL pudo ayer comprobar que el pliego de condiciones con el que el Ayuntamiento sacó a licitación las obras, ya establecía la obligación de que estuviera presente un arqueólogo durante los trabajos de apertura de zanjas y canalizaciones.

En concreto, el pliego con el que se sacó a concurso y adjudicó la obra, incluye planos y documentos que confirman que parte de las obras de este proyecto invaden el Bien de Interés Cultural del Yacimiento de Turaniana, por lo que para poder ejecutarlas se hace necesario contar con el permiso de la Consejería de Cultura, competente en estas cuestiones, concedido con condicionantes.

Así, el documento, al que ha tenido acceso IDEAL, reconoce esa afección y cita el artículo 4.22 del PGOU que indica que para la zona de suelo urbano consolidado que afecta a la Zona Arqueológica de Turaniana se adoptarán «medidas preventivas». «Cualquier modificación del uso del suelo u obra que afecte al subsuelo deberá contar con la autorización previa de la Consejería de Cultura», recoge.

Además, también indicaba que «la sustitución de cualquier inmueble por otro o cualquier obra de infraestructura o saneamiento deberá contar previamente con una intervención arqueológica según el Reglamento de Actividades Arqueológicas». Igualmente establecía que «la aparición positiva de restos arqueológicos conllevará automáticamente las limitaciones correspondientes del aprovechamiento urbanístico, así como criterios de conservación, que podrán ir desde el uso de cimentaciones superficiales a la integración de los restos mediante un Estudio de Detalle».

El pliego incluía la necesidad de solicitar autorización a la Consejería de Cultura para que aprobara el proyecto y «una vez aprobado por la autoridad competente, se deberá elaborar y presentar un proyecto de actividad arqueológica, el cual también será autorizado por Cultura». Por último, y lo más relevante para este caso, el propio pliego de condiciones recogía la obligación de que «en las actuaciones bajo suelo tales como zanjas para canalizaciones y movimiento de tierras esté presente un arqueólogo», según indicaba textualmente.

Por tanto, el documento, que es público, indica claramente que la presencia de un arqueólogo en las labores más delicadas para el BIC, como es la apertura de zanjas, debió ser constante desde el inicio, y no llegar ahora con las zanjas ya abiertas.

Hay que recordar en este sentido, que la versión dada por la Junta de Andalucía a IDEAL sobre lo ocurrido esta semana, apunta a que fue la propia dirección de obra la que alertó a la Consejería de Cultura de la ausencia de un arqueólogo encargado de realizar estas labores, como era preceptivo y Cultura exigía en la Resolución que aprobaba la intervención en el BIC. La versión de la Junta es la única oficial hasta el momento, ante el silencio que guarda el Ayuntamiento que no ha respondido a las preguntas de este periódico.

Unidos por Turaniana

Desde la plataforma Unidos por Turaniana, que agrupa a asociaciones y colectivos defensores del yacimiento, se cambiaba ayer de táctica y tras largos años reclamando excavaciones y puesta en valor para este espacio histórico, la consigna ayer era «que dejen a Turaniana en paz». Así lo aseguró su coordinador, Juan Miguel Galdeano, quien se mostró preocupado por lo ocurrido y anunció que pedirán información.

Unidos por Turaniana calificó lo ocurrido de «muy grave» pues «ya se habrían ejecutado movimientos de tierra sobre parte del yacimiento, aunque dábamos por hecho que la empresa adjudicataria y el Ayuntamiento habían contratado un arqueólogo».

La plataforma recordó que sigue pendiente la redacción de un Plan Especial de Protección para el yacimiento arqueológico, «lo que podría haber evitado los daños que haya sufrido Turaniana». Según apuntó en un comunicado ayer, «la necesidad de este Plan Especial de Protección viene recogido en el PGOU de 2009 del municipio y en la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español», dijo su coordinador.

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