Las obras del Ohtels Roquetas siguen generando reclamaciones

Las obras del Ohtels Roquetas siguen generando reclamaciones

Aunque desde la cadena se aseguró el viernes por la tarde que la situación estaba «normalizada», los turistas ayer continuaban quejándose por los trabajos

JULIO VALDIVIA

La apertura del flamante Ohtels Roquetas, tras una total remodelación del viejo hotel Alis, también conocido como Zafiro, está generando quebraderos de cabeza a clientes y trabajadores del nuevo establecimiento, que ayer sábado seguía inmerso en las obras pendientes, mientras acogía a sus primeros huéspedes.

Así lo aseguraron algunos de ellos a IDEAL, como un grupo de tres familias de Granada que acabaron marchándose por su cuenta a Mojácar tras haber puesto las correspondientes reclamaciones. Según aseguraron, llegaron este sábado por la mañana, después de haberse puesto en contacto con el hotel tras leer las informaciones sobre los problemas de la jornada del viernes y que desde la empresa se les remitieran imágenes y se les asegurara que todo estaba terminado.

«Nos hemos encontrado la piscina con tierra de la obra, operarios poniendo el césped, ruido de radiales, trabajadores colocando cristales en las barandillas.... lo que es una obra», explicó María Morillas.

Morillas y el resto de sus acompañantes destacaron la «amabilidad» del personal de Ohtels, «demasiado les ha caído», comentó, pero tras esperar una posible reubicación en el hotel que la cadena tiene en El Toyo que no terminaba de llegar, finalmente decidieron contratar por su cuenta la estancia en Mojácar y poner su reclamación esperando la devolución del dinero. «El hotel estará increíble cuando esté terminado, pero ahora mismo no está en condiciones para estar con niños», aseguró, mientras relataba que en la misma recepción se estaban introduciendo los cristales de las barandillas que aún no los tienen y que cerca de donde estaban se ha caído un bote de silicona desde una tercera planta.

Al parecer, ayer se seguían sucediendo las reclamaciones mientras los empleados del hotel se esforzaban por ofrecer compensaciones a sus primeros clientes por las molestias, que pasaban por alargar su estancia o buscar su reubicación en el establecimiento de El Toyo, hasta la propuesta de cambiar las fechas por otro momento del verano.

La mayoría de los clientes son españoles, que reservaron su estancia con bastante antelación y confiando en «estrenar» el nuevo establecimiento, que como se ha venido informando, ha sido objeto de una renovación total en las últimas semanas. A todos ellos se les está ubicando en las dos últimas plantas del edificio, que son las que se encuentran terminadas a falta de algunos pequeños retoques, mientras que las dos primeras plantas seguían en obras ayer sábado, según relataron los propios clientes.

Desde la dirección de la cadena se aseguró el viernes a IDEAL que la situación estaba «normalizada» y que se estaban ofreciendo compensaciones a los clientes por las molestias.

Mientras tanto, este sábado aparecían ya las primeras reacciones políticas por lo ocurrido en la primera jornada de apertura. Desde Izquierda Unida se emitía un comunicado en el que se reclamaban «responsabilidades» al alcalde, Gabriel Amat, «por permitir la apertura de un hotel sin estar terminadas las obras». La formación se mostró «preocupada» e «indignada» por lo ocurrido y calificó de «temeridad» que los huéspedes estén alojados en un edificio que todavía está en obras.

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