Varios robos, incluyendo uno violento, alarman a los vecinos de la 'Urba' de Roquetas

Varios robos, incluyendo uno violento, alarman a los vecinos de la 'Urba' de Roquetas
  • Es algo habitual desde hace tiempo, sobre todo en los meses de invierno en los que hay numerosas viviendas desocupadas, pero en las últimas semanas el fenómeno de robos en la Urbanización de Roquetas se ha agravado y cada vez preocupa más a los vecinos, además de extenderse a negocios como los bares o restaurantes. Un robo con agresión este fin de semana ha terminado de calentar los ánimos.

 

La gota que ha colmado el vaso de la paciencia de los residentes de la zona ha sido el reciente robo violento en la vivienda de Henry Elliot, un británico que lleva muchos años viviendo en la localidad con su mujer y que este pasado domingo recibía varios golpes por parte de una pareja de individuos que se acercaron a la verja de su vivienda para pedirle agua y preguntarle por uno de sus vecinos. Tras abrirles la puerta, Elliot recibió un empujón y fue agredido para obligarle a que les diera todo el dinero que llevaba.

Los ladrones apenas se llevaron 60 euros, y ni siquiera revisaron la vivienda por si había objetos de valor o más dinero, ya que se marcharon inmediatamente, pero la extremada violencia de los asaltantes ha levantado gran indignación en el municipio.

Se desconoce la nacionalidad de los agresores, ya que la víctima y su mujer apenas hablan español y solo han podido precisar que los ladrones hablaban español y eran un hombre y una mujer.

Investigación

El suceso ha sido confirmado a IDEAL por parte de la Guardia Civil, que investiga lo ocurrido y asegura seguir varias líneas en estos momentos, aunque no se han precisado más detalles para no perjudicar las pesquisas que se realizan para localizar a los autores.

Un incidente que se suma a los numerosos robos que se han producido en las últimas semanas en la misma zona. Uno de los vecinos de Elliot, que ha preferido no identificarse, afirmaba ayer a este diario que en las inmediaciones de esa vivienda se han producido un buen número de casos. Como el ocurrido el pasado 29 de marzo, cuando unos desconocidos entraron en otro de los chalés y robaron diversa documentación, aunque como en el caso del británico agredido, los autores no se entretuvieron demasiado en la vivienda.

También existen casos con robos más minuciosos, como el ocurrido el pasado 24 de febrero en una vivienda deshabitada de la calle Tórtola, de la que se llevaron buena parte de lo que había en su interior incluyendo ropa de cama o pequeños electrodomésticos, además de joyas. En este caso, la propietaria de la vivienda alertó a la Guardia Civil de la existencia de un joven que días antes estuvo merodeando por la zona diciendo ser del censo y preguntando por detalles de los habitantes de los alrededores.

El fenómeno está afectando también a numerosos negocios de la zona, como aseguran fuentes de la asociación de vecinos Urba-Roquemar consultados por IDEAL. «Todos los días escuchas de robos que se han cometido», se ha asegurado al respecto. «Han entrado en casi todos los bares de la Urbanización», reconocen fuentes de la asociación vecinal que en los próximos días celebrará una asamblea para renovar sus cargos en la que con toda seguridad se hablará del problema.

Las sospechas vecinales, según se asegura a IDEAL, se dirigen hacia una o dos parejas de individuos, aunque por el momento no hay nada confirmado al respecto.

Sin negar su existencia, algunas fuentes consultadas en los cuerpos de seguridad también alertan de numerosos fraudes a los seguros, que se han incrementado con la crisis económica y que también engordan las estadísticas de robos.

Un fenómeno que no es exclusivo de la Urbanización

Aunque la alarma ha llegado desde la Urbanización, especialmente tras la agresión del ciudadano británico, lo cierto es que agentes de la Guardia Civil consultados por este periódico reconocen que los robos están a la orden del día en toda la provincia. «Hay robos en la Urbanización, en Roquetas, en Aguadulce, en Vícar....», se comentaba ayer a este diario. Tanto es así que las fuerzas del orden parecen estar desbordadas por el fenómeno. «A mí me entraron en el bar y la Guardia Civil me dijo que a lo mejor no podían ir a tomar huellas e investigar el suceso hasta el día siguiente porque estaban hasta arriba», comenta una comerciante de la Urbanización afectada.