Aumenta un 40 por ciento el número de rumanos que pide votar en las municipales

Cada vez hay menos europeos establecidos en Roquetas de forma permanente, según reflejan los datos del INE./J. VALDIVIA
Cada vez hay menos europeos establecidos en Roquetas de forma permanente, según reflejan los datos del INE. / J. VALDIVIA

El aumento se produce a pesar de que su número se ha reducido, al igual que el resto de europeos, que se han desplomado en las solicitudes de voto, según datos del INE

Julio Valdivia
JULIO VALDIVIARoquetas de Mar

El pasado 30 de enero finalizó el plazo para que los extranjeros con derecho al voto en las elecciones municipales del próximo 26 de mayo solicitaran su inscripción en el censo electoral y manifestaran su intención de participar. Se trata sobre todo de ciudadanos de la Unión Europea y de algunos países con los que España tiene acuerdos para ello.

Según los datos facilitados a IDEAL por el Instituto Nacional de Estadística encargado de este recuento, en el caso de Roquetas de Mar se aprecia un desplome muy importante de solicitantes, si se compara con las elecciones de 2015 y 2011, con la salvedad del colectivo de rumanos, que no ha dejado de crecer en las tres citas analizadas y ha crecido más de un 40 por ciento con respecto a hace cuatro años.

El descenso es tan importante, que sin tener en cuenta el colectivo rumano, que acapara la inmensa mayoría de las solicitudes este año, se ha pasado de 716 solicitantes en 2011, a 558 en 2015 y apenas 111 en 2019.

Ese desplome es muy acusado en los ciudadanos procedentes de países de la Unión Europea como Francia o Reino Unido, pero sobre todo los alemanes, que sumaron en 2011 207 y fueron la segunda nacionalidad más numerosa, y que en las próximas elecciones de mayo contará apenas con 14 vecinos con intención de votar.

Polémica con los rumanos

En el caso de los rumanos en estas elecciones hay polémica con respecto a las solicitudes de voto. El equipo de Gobierno del Partido Popular ha mantenido muy estrechos vínculos con esta comunidad tradicionalmente, tanto con sus colectivos, como con sus líderes religiosos y políticos. Pero en los últimos meses se dispararon todas las alarmas en el panorama político del municipio (los rumanos suman más de 10.000 vecinos en el padrón municipal y una movilización masiva de su voto puede decidir el futuro del Ayuntamiento) cuando desde el PP se contrató el pasado mes de septiembre a una asesora de confianza del equipo de Gobierno como mediadora rumana. Una contratación sobre la que se dio cuentas a la oposición, curiosamente, en el Pleno de este mes de febrero, es decir, varios meses después de su contratación, algo que no suele ser habitual en estos casos.

El papel de la asesora ha despertado sospechas en la oposición, y de hecho, motivó una pregunta en el Pleno de esta semana por parte del Partido Socialista. Desde la oposición se sospecha que la intención de su contratación ha sido incentivar las solicitudes de voto de este colectivo, con vistas a sumar apoyos al Partido Popular. De ser cierta, la jugada no parece haber salido bien a los populares, teniendo en cuenta que el incremento de solicitantes de voto ha sido importante pero los 635 votos ni siquiera darían para un concejal si tenemos en cuenta que hace cuatro años el PP necesitó una media de 864 votos por cada edil que consiguió.

Pero polémicas aparte, el descenso tan acusado de ciudadanos extranjeros entre los solicitantes de voto parece esconder una doble problemática en el municipio. Por un lado, la escasa información e implicación de los ciudadanos extranjeros, de los que el Consistorio suele presumir, pero que a diferencia de otras localidades costeras no parecen mostrar interés en las elecciones municipales.

Prácticamente todos los ciudadanos comunitarios consultados por este diario aseguran no haber recibido información sobre los plazos y la necesidad de solicitar ser inscritos en el censo electoral para poder ejercer su derecho al voto.

Los alemanes desaparecen

Pero posiblemente detrás de este fenómeno está el descenso, en algunos casos muy importante, del número de habitantes extranjeros. De entre los europeos el más llamativo es el de los alemanes, antaño una comunidad muy potente en el municipio y que prácticamente está desapareciendo, al menos si tenemos en cuenta los más establecidos que se empadronan. En 2011, según las cifras del INE, había empadronados en Roquetas 967 ciudadanos germanos y en 2018 esa cantidad se ha quedado en 380, o lo que es lo mismo, un descenso del 154%.

Con los alemanes, en lugares como la Urbanización de Roquetas de Mar, que es donde se concentran la inmensa mayoría de ellos, las conclusiones hace tiempo que son claras: los que había fallecen o regresan a su país cuando ya no pueden valerse por sí mismos, y aunque llegan otros, no cubren a los que se marchan y ya no vienen con intención de hacer su vida en la localidad, sino más bien pasar estancias alquilando un apartamento.

Acusada es también la reducción de los británicos, en este caso con una mezcla de personas mayores y emprendedores más jóvenes, con un descenso del 84%, ya que han pasado de 842 vecinos en 2011 a 457 en 2018.

Y también los rumanos, pese a que sus solicitudes de voto no han dejado de crecer, han descendido de forma acusada, ya que en 2011 había 11.283, mientras que en 2018 la cifra que reconoce el INE es de 8.805. Un reducción, que como en el caso de los demás extranjeros es aún más acusada si se analizan cifras anteriores a la crisis. En el caso de los rumanos, un gran porcentaje de ellos estuvo vinculado al sector de la construcción y volvieron a su país o buscaron oportunidades en otros lugares, tras el estallido de la burbuja inmobiliaria.

En total, en los últimos 7 años, el número de ciudadanos de la Unión Europea empadronados en Roquetas, según los datos del Instituto Nacional de Estadística, han pasado de 15.533 a 11.354, es decir, que en este tiempo el municipio perdió más de 4.000 vecinos de otros países comunitarios, un 36,81 por ciento.

 

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