Los Vivancos presenta hoy su espectáculo 'Nacidos para bailar' en Roquetas de Mar

El grupo formado por siete hermanos.
El grupo formado por siete hermanos. / IDEAL
  • La actuación de los siete hermanos tendrá lugar en el Teatro Auditorio, a partir de las 21.30 horas

Los Vivancos llega hoy sábado a Roquetas de Mar para presentar su espectáculo 'Nacidos para bailar'. El Teatro Auditorio abrirá el telón a las 21.30 horas para acoger el montaje de este grupo, en el que los siete artistas han recuperado éxitos atemporales de grandes leyendas de la música como Metallica, Deep Purple o Leonard Cohen con el objetivo de crear una bella utopía escénico-musical.

En 'Nacidos para bailar', que funde danza, artes marciales, virtuosismo musical, equilibrismo y humor, se combina el flamenco y el rock con la música de una orquesta sinfónica, un escogido vestuario de diseño y una elaborada producción escénica que, sin duda, lo convierten en indispensable para los amantes de la música y el baile.

Con esta obra, Los Vivancos cierra la trilogía compuesta por '7 hermanos' y 'Para siempre (Aeternum)', y concluye su génesis poniendo sobre las tablas su esencia. De este modo, tras una gira ininterrumpida de nueve años que les ha llevado hasta 200 ciudades de 37 países, el grupo recala en Roquetas de Mar.

Elías, Judah, Josua, Cristo, Israel, Aarón y Josué, los siete hermanos Vivancos, ofrecen un espectáculo donde el baile con raíces flamencas es el rey, aunque también hay lugar para la música en directo, las artes marciales, el humor y sus famosas acrobacias, que les lleva a zapatear del revés en el aire, tocar la flauta suspendidos por dos cuerdas o saltar y zapatear sobre cajones flamencos subidos en altura.

Además de con sus dotes en la danza, los espectadores disfrutarán del don musical de los hermanos, con Elías (violonchelo), Judah (violonchelo de cinco cuerdas), Josua (percusión), Cristo (saxofón), Israel (flauta), Aarón (violín) y Josué (teclado) haciendo auténticas virguerías, como tocar un violín a ocho manos, poco antes de convertirse todos ellos en unos robots danzarines que juegan con sus trajes de luces para hacer disfrutar al público.